Aroldis Chapman y sus posibilidades reales de llegar al Salón de la Fama

January 31, 2021
A estas alturas, pareciera que Aroldis Chapman puede ser un fuerte candidato a Cooperstown.

Por Juan Páez

Para nadie es un secreto que, desde su estreno en las Grandes Ligas, Aroldis Chapman ha sido uno de los mejores y más constantes cerradores del béisbol. Una carrera que comenzó en 2010 ya tiene para exhibir una Serie Mundial, seis Juegos de Estrellas, 276 salvados y siete campañas de al menos 30 rescates. Desde que es taponero a tiempo completo (2012), solo Kenley Jansen (303) y Craig Kimbrel (301) suman más salvamentos que el cubano. Todo eso, además de las temporadas que podrían quedarle, llevan a una pregunta…

¿Podrá Aroldis Chapman convertirse en miembro del Salón de la Fama?

Si se retirara hoy, el Misil cubano, que cumplirá 33 primaveras el 28 de febrero, ya podría aparecer en las boletas de votación en cinco años. Esto se debe a que su trayectoria ya cumplió los 10 torneos mínimos para ser candidato a Cooperstown. Entonces solo queda evaluar el escenario para un cerrador y lo que ha sido su paso por la Gran Carpa en un viaje de 11 temporadas.

En el Salón de la Fama, hay nueve inmortales que consiguieron, como mínimo, 150 tapones de por vida: Mariano Rivera, Trevor Hoffman, Lee Smith, Dennis Eckersley, Rollie Fingers, Rich Gossage, Bruce Sutter, Hoyt Wilhelm y John Smoltz. Si quisiéramos hablar de cerradores exclusivos, de esa lista habría que eliminar a Eckersley y Smoltz, pues cada uno abrió más de 350 juegos en las Mayores. Wilhelm, por cierto, salvó 228 compromisos, pero no siempre fue un relevista del noveno inning.

Tomemos como referencia a los cuatro primeros apagafuegos puros de ese grupo: Rivera, Hoffman, Eckersley y Fingers. Todos lanzaron en al menos 17 campañas, sumaron siquiera un salvado hasta su última zafra y lideraron su liga en salvados por lo menos en una ocasión, algo que Chapman hasta ahora no ha conseguido.

Las máximas credenciales del zurdo de los Yankees, cuyo contrato finaliza en dos campañas, son su siempre cualidad de ponchador, su habilidad para limitar imparables, su buena efectividad casi siempre y su constancia en cuanto a cantidad de salvados. De hecho, ninguno de esos hombres lo supera en FIP (2.03), hits por cada 9.0 entradas (5.0), jonrones por 9.0 innings (0.5), ni en ponches por 9.0 episodios (14.9). Solo Rivera (2.21) supera a Aroldis (2.25) en efectividad hasta ahora.

Como caso curioso y de mucho mérito para Chapman, es el noveno lanzador con más ponches en la historia de las Grandes Ligas entre todos los pitchers que no hayan abierto siquiera un juego en sus carreras. La lista a continuación:

RkJugadorSOJ
1Billy Wagner1196853
2Francisco Rodríguez1142948
3Trevor Hoffman11331035
4John Franco9751119
5Armando Benítez946762
6Fernando Rodney943951
7Kenley Jansen936632
8Craig Kimbrel926583
9Aroldis Chapman905563

¿Qué tiene que hacer?

Si Chapman quiere apuntar de manera más precisa hacia el Salón de la Fama de las Mayores, debe mantener su consistencia y, sobre todo, seguir atornillado en el puesto de apagafuegos incluso después de que venza su contrato con Nueva York, al finalizar la temporada del 2022.

El siniestro tiene algo a su favor: ha aprendido a ser más lanzador que tirador. Chapman se ha sobrepuesto a la ligera pérdida de velocidad de su bola rápida con sus envíos secundarios, convirtiéndolos en armas tan efectivas como su recta. Esto le será todavía más beneficioso cuando, lógicamente por el paso del tiempo, su lisa ya no registre las 97.8 millas por hora que promedió en el 2020.

Que el isleño siga ese paso podría ayudarle a terminar su trayectoria con unos 400 o 450 salvados y, quizás, con una cantidad cercana a los mil 500 ponches de por vida. Esos guarismos deberían, en el peor de los casos, posicionarlo como un fuerte candidato a convertirse en inmortal.

Al día de hoy, Chapman tiene a su favor un gran historial en postemporada, algo que no tuvieron (del cuarteto mencionado) ni Hoffman ni Smith, por ejemplo. Este currículo de la fiesta de octubre está coronado por un papel fundamental en la histórica Serie Mundial conseguida por los Cachorros de Chicago, luego de más de un siglo de sequía.

Quizás el cerrador de los neoyorquinos no sea un candidato para llegar a Cooperstown en su primer año en las boletas de votación, pero tarde o temprano si sigue el ritmo que ha mantenido en toda su trayectoria, pareciera que podría ser uno de los pocos cerradores con un busto en el pabellón de los inmortales.

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