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Con la debacle que vive el deporte cubano, estamos lejos de mejorar en Lima ’19 lo que se hizo en Toronto ’15

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La profesionalización del deporte, el creciente apoyo gubernamental en la mayoría de los países participantes y el desarrollo de las tecnologías en el mundo contrastan con la pérdida de fuerza calificada en la isla, con la deserción de atletas, y la desmotivación generalizada producto de los bajos salarios y las múltiples vicisitudes que tienen que vivir a diario los deportistas en la mayor de las Antillas
La profesionalización del deporte, el creciente apoyo gubernamental en la mayoría de los países participantes y el desarrollo de las tecnologías en el mundo contrastan con la pérdida de fuerza calificada en la isla, con la deserción de atletas, y la desmotivación generalizada producto de los bajos salarios y las múltiples vicisitudes que tienen que vivir a diario los deportistas en la mayor de las Antillas

Por Pablo Pichardo

A pesar de los tímidos pronósticos por parte de los funcionarios del Instituto Nacional de Deportes y Recreación (INDER) producto de debacles anteriores en juegos regionales o campeonatos mundiales, el lenguaje triunfalista aún persiste en los discursos previos a la cita continental.

“Los propósitos”, ahora son superar la actuación del evento anterior en relación a medallas alcanzadas y en ningún momento se ha hablado de lugares para no crear falsas expectativas como ha venido ocurriendo desde hace varios años.

Sin embargo, las 97 medallas logradas en Toronto 2015, y más aún, las 36 doradas, cada día están más lejos de la realidad si tenemos en cuenta el desarrollo progresivo de varios países del área y el descalabro que ha venido teniendo el deporte cubano.

La profesionalización del deporte, el creciente apoyo gubernamental en la mayoría de los países participantes y el desarrollo de las tecnologías en el mundo contrastan con la pérdida de fuerza calificada en la isla, con la deserción de atletas, y la desmotivación generalizada producto de los bajos salarios y las múltiples vicisitudes que tienen que vivir a diario los deportistas en la mayor de las Antillas sufriendo la escasez de implementos y el deterioro de sus instalaciones deportivas.

Por otra parte, la delegación cubana que asiste a esos juegos (más pequeña que en la cita anterior) no intervendrá en 145 disciplinas, 63 de ellas por no practicar esos deportes en la isla, 13 por no obtener clasificaciones y 69 en otros deportes que quedaron por debajo de los boletos previstos.

En esta ocasión se disputaran 58 pruebas más que hace cuatro años en las cuales Cuba no tiene posibilidades por no practicarse esos deportes de alto rendimiento en su territorio.

Si a esto le sumamos que un total de 20 deportes ofrecerán plazas olímpicas, lo que eleva la calidad y la rivalidad de las competencias, llegamos a la conclusión que será muy difícil que la isla supere su actuación de Toronto en medallas y mucho menos en la posición por países.

Las 178 medallas que según dicen algunos optimistas especialistas se pueden alcanzar (46 oro, 29 de plata y 103 de bronce), parecen un sueño quijotesco bajo las condiciones reales y el entorno donde se encuentra el movimiento deportivo cubano de la actualidad.

La pregunta más correcta sería:

¿Podrá Cuba mantener el cuarto lugar por países en el medallero?

Tengo mis dudas.

2 Comments

    • El comentario me parece muy atinado, soy del criterio que ni llegamos a 30 de oro, y para la próximos panamericanos si seguimos echándole la culpa a los EEUU de nuestros males no habrá dinero ni para mandar una delegación en el 2023,

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