“Cuban Sox” podrían hacer de Chicago la principal ciudad en la historia del béisbol cubano

Si los pronósticos quedan al margen de los resultados y se reedita lo sucedido hasta ya quince años (2005) estoy seguro que pasará con aporte de los nuestros.

Si los pronósticos quedan al margen de los resultados y se reedita lo sucedido hasta ya quince años (2005) estoy seguro que pasará con aporte de los nuestros.
Si los pronósticos quedan al margen de los resultados y se reedita lo sucedido hasta ya quince años (2005) estoy seguro que pasará con aporte de los nuestros. (Web Screen Shot)

Por Yasel Porto 

   Posiblemente el desempeño conjunto de los llamados “Cuban Sox” sea el hecho más notable del béisbol cubano durante la actual temporada internacional. Un nuevo año brillante para la gran figura de los Medias Blancas José Dariel Abreu junto al aporte de Yoan Moncada, Yasmani Grandal y el debutante Luis Robert Moirán fueron vitales para la clasificación del plantel a playoff por primera vez en mucho tiempo. 

   Un buen desempeño del cuarteto en la etapa de postemporada que inicia este martes no solo podría hacer que los blanquinegros aumenten sus aspiraciones de un buen resultado, sino que puede convertir a Chicago en la ciudad norteamericana más importante en la historia del béisbol cubano. 

La década de Oro  

   La gran conexión entre la franquicia y Cuba se inicia con el mítico jardinero matancero Orestes Miñoso. “Minnie” llegó a ser un ídolo en la llamada “ciudad de los vientos” a pesar de vivir una época compleja por el tema racial.  

   Después de convertirse en el primer latino de raza negra en Grandes Ligas tuvo una evolución fantástica que llevó de ser elegido Novato del Año en 1951 a uno de los jugadores más integrales de su época, además de convertirse en el líder natural de un equipo que recibieron el famoso mote de “Go go Sox” por el dinamismo en el juego del cubano.  

   El “Cometa Cubano” regresó al club en los años 70 para establecer los récords de más décadas y más edad para un bateador, y tras su retiro definitivo fue centro de múltiples homenajes en los que se ratificó su enorme popularidad. Fue retirado su número 9 y se erigió una estatura en su honor en las afueras del estadio.

   En esa década del cincuenta hubo otros dos bateadores cubanos de mucho arraigo como Miñoso entre los fanáticos de la Isla. Fueron los casos del tercera base Héctor Rodríguez y el torpedero Willy Miranda, quienes actuaron con el equipo en la campaña de 1952, mientras dos años después el lanzador villareño Sandalio Consuegra se convirtió en el primer lanzador nacido en Cuba que logró el campeonato de pitcheo en la Liga Americana (16-3). Antes, habría que destacar el buen papel logrado por el relevista habanero Luis “Witto” Alomá. 

   Para 1959 el zurdo Rodolfo “Rudy” Arias se convirtió en el último cubano con realce en los Medias Blancas por largo tiempo. El lanzador camagüeyano fue uno de los principales pitchers en el final de los juegos de su equipo dentro de una temporada notable en lo colectivo por el regreso a Series Mundiales después de cuarenta años exactos sin asistir al llamado “Clásico de Octubre” y a pesar de haber transferido ese año a Miñoso. No obstante, Arias no tuvo labor en esta instancia y su equipo terminó perdiendo con los Dodgers.  

Revive la conexión 

   Después de mucho tiempo sin hacerse sentir el impacto cubano en los Medias Blancas se produjo el inolvidable certamen de 2005 en el que los entonces dirigidos por el venezolano Ozzie Guillén rompieron finalmente la mala racha de títulos absolutos que databa desde 1917.  

   Para ello contaron con un grupo sumamente talentoso en pitcheo y ofensiva en el que resaltaron dos monticulistas cubanos de gran historia: José Ariel Contreras y Orlando “El Duque” Hernández. Ambos formaron parte del quinteto de abridores del plantel, aunque el segundo fue utilizado como relevista en los playoffs donde logró actuaciones antológicas como aquel escón contra Boston pese a entrar con las bases llenas sin out.   

   Para el pinareño representó el salto definitivo a una estelaridad que si bien no duró demasiado en las Mayores al menos en Chicago tuvo la oportunidad de explotar el talento que lo situó como el mejor lanzador del béisbol cubano; mientras, el legendario número 26 capitalino sumó su cuarto anillo de campeón para ratificarse como el más sobresaliente en tal sentido entre los oriundos de la mayor isla caribeña. 

   No duró mucho la llegada de un nuevo cubano con gran incidencia en los Medias Blancas tras la exitosa irrupción en 2008 del versátil pinareño Alexei Ramírez. El “Pirineo” estuvo luchando por la distinción de “Novato del Año” buena parte de la temporada y resultó pieza angular para que el club avanzara hasta los playoffs.  

   Uno que sí lograría ese premio fue el primera base cienfueguero José Dariel Abreu tras su formidable labor en 2013. “Pito” se convertiría rápidamente en el mayor referente del equipo, condición que sigue ostentando gracias a su notable estabilidad que lo ha hecho el mejor bateador cubano en Grandes Ligas de los que han salido de las Series Nacionales. 

   En esta última década ha sido una franquicia con predilección por los peloteros nuestros, al extremo de llegar a tener hasta cinco una misma temporada, resaltando a hombres con muchas condiciones que ya no están como Yonder Alonso y Dayán Viciedo, más el trío que hoy acompaña a “Pito” y que junto a otros como Eloy Jiménez o Edwin Encarnación han hecho de los Sox uno de los equipos más ofensivos de toda la liga. 

Más allá de los Medias Blancas 

   Si decimos que hasta aquí llega la historia de Chicago y el béisbol cubano no solo quedaría insuficiente el argumento para avalar lo expresado en el titular, sino que le estaríamos faltando el respeto a otros componentes significativos que trascienden a los Medias Blancas. 

   Los Cachorros, por ejemplo, tienen dos conexiones notables con Cuba. La primera fue en 1902 cuando Charles “Chuck” Pedroes inauguró el listado de los nuestros en las Grandes Ligas modernas, y la otra se enmarca en la campaña 2016 en la que la franquicia rompió la “maldición de la cabra” que los tenía sin títulos hacía 108 años.  

   El pitcher ganador del juego decisivo de la Serie Mundial contra los Indios fue el zurdo holguinero Aroldis Chapman, quien a pesar de no haber tenido una salida totalmente feliz esa noche sí fue un elemento fundamental en muchas de las victorias de los azules.  

   Es interesante que la presencia de otro cubano en el equipo como el jardinero Jorge Soler hizo que en las malas rachas rotas por los dos clubes de Chicago hubo participación cubana por partida doble. 

   Llamativo es el caso de Miguel Ángel González, que de haber jugado la Serie Mundial de 1929 con los Cachorros (único cubano con actuación en estos clásicos en los años veinte), contribuyó a la derrota de estos en 1946 al desarrollar como coach de tercera base de San Luis una de las acciones más memorables que permitió la anotación decisiva en las piernas de Enos Slaugther.   

   También es preciso citar a las Ligas Negras, circuitos de mucha fuerza que hoy se discute incluir como parte oficial de las Grandes Ligas norteamericanas. En aquellas ligas independientes uno de los clubes más tradicionales eran nuestros “Cuban Stars”, conjunto propiedad de Abel Linares que tuvo en Chicago una de sus sedes principales. Algo similar sucedió con los “New York Cubans” de Alex Pompez quienes hasta jugaron de home club uno de los partidos de la Serie Mundial Negra de 1947 en la que consiguieron su primer y único título. 

   Y párrafo aparte para el jardinero cienfueguero Cristóbal Torriente, que de no haber sido por su actuación protagónica con los Gigantes Americanos de Chicago hoy no sería parte del Salón de la Fama de Cooperstown, Estados Unidos. Fue ese uno de los equipos más trascendentales que tuvieron las Ligas Negras y pese a la gran cantidad de estrellas el zurdo cubano siempre estuvo entre los principales de aquel elenco manejado por Andrew “Rube” Foster. 

Las ciudades rivales y el impacto real de los “Cuban Sox” 

   Aunque ha habido mucha diversidad en cuanto a la conexión del béisbol cubano con Estados Unidos y sus ciudades, Chicago tiene en Nueva York, Washington, Baltimore, Tampa y Miami sus rivales de mayor consideración. Y muy especialmente las dos primeras poseen amplio protagonismo en todos los niveles y prácticamente desde el surgimiento mismo en las relaciones individuales y colectivas. 

   Ciertamente el impacto conseguido por los “Cuban Sox” esta temporada ha sido notable, y hubiera sido mucho mayor si no se hubiera tenido que recortar el calendario y cerrar las puertas a los fanáticos. No recuerdo tantos cubanos con tanto protagonismo en un mismo equipo de Grandes Ligas, porque si bien los Mellizos que llegaron a la Serie Mundial de 1965 contaban con estelares como Zoilo, Camilo y Oliva, su cuarto hombre (Sandy Valdespino) carecía del nivel que tiene el que usted prefiera que ocupa el cuarto lugar en el orden cualitativo dentro de los cubanos de los Medias Blancas. 

   Es cierto que la tarea en la postemporada 2020 para Chicago será bien dura. Su pitcheo sigue preocupando a aquellos que deseamos un gran resultado del equipo, además de que muchos jugadores de posición estarán por primera ocasión bajo la indiscutible presión que imponen los partidos en esa instancia. Pero a veces tal condición se convierte en un arma a favor cuando aquellos que no tienen nada que perder son capaces de revertir el efecto psicológico.  

   Si los pronósticos quedan al margen de los resultados y se reedita lo sucedido hasta ya quince años (2005) estoy seguro que pasará con aporte de los nuestros, por lo que no solo será el hecho de que por primera ocasión tantos cubanos recibirán el anillo de campeones, sino que el ser titulares y protagonistas del éxito se sumará a todo lo expresado anteriormente y al menos a mi entender será suficiente para erigir a Chicago en la ciudad norteamericana más importante para la pelota cubana.

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