Andy Sarduy: «Víctor Mesa nos enseñó a ganar»

«Solo me quedé debiéndole un poco a la ofensiva y a mis aficionados que me pedían más averaje.»

«Solo me quedé debiéndole un poco a la ofensiva y a mis aficionados que me pedían más averaje.»
«Solo me quedé debiéndole un poco a la ofensiva y a mis aficionados que me pedían más averaje.»

Por Darien Medina 

   Andy Sarduy le debe al estadio Augusto César Sandino y a los grandes que vio jugar sobre su grama lo que siente por el béisbol. Fue precisamente ese espacio la génesis de su pasión por el deporte de las bolas y los strikes. Con 11 años ya lo practicaba en un terreno cerca de su casa, de la mano de José Antonio Hoyo.     

   «Al otro año me fueron a buscar a la escuela para llevarme a la EIDE y ahí comienza mi largo camino por el béisbol lleno de tropiezos y muy trabajoso como el de todo atleta que aspira llegar a jugar al máximo nivel», confiesa Sarduy. 

   Hay un recuerdo que todavía le resulta imborrable, era un niño y fue el día que visitó el hogar de Jorge Luis Toca. «Casi me vuelvo loco cuando me dijeron quién era, saltaba de alegría; él me atendió como un hermano, donde esté yo siempre le estaré agradecido». 

   Jugó durante 17 temporadas en la pelota cubana y dejó un average ofensivo de 255, pegó 749 indiscutibles y un OBP de 311. Su verdadero poder no era con el bate en mano sino con el guante pues Sarduy logró posicionarse como una de las mejores segunda base a la defensa de la pelota cubana. En cinco mil 346 lances cometió 111 marfiladas para un promedio defensivo de 979, con dos mil 981 asistencias. 

   El villaclareño no estará para la Serie Nacional 60 porque en la pasada campaña una operación le limitó el protagonismo con el que había contado en los últimos años. Sobre este adiós, la influencia de Víctor Mesa en su carrera y otros temas, tenemos sus valoraciones en entrevista concedida a SwingCompleto

¿Cree que su generación pudo haber marcado una época en el béisbol cubano? 

   -Creo que pudimos haber marcado por nuestra entrega, cuando comparamos nuestras nóminas con la de otros equipos solo los superábamos por puro corazón y ganas de jugar. Imagínate esos playoffs contra equipos como Santiago de Cuba, Granma, Ciego de Ávila, eran equipazos, pero nosotros poquito a poquito nos poníamos a su nivel o los superábamos, éramos temidos y sobre todo teníamos un gran estratega en el banco como Víctor Mesa, luego llegaron Eduardo Martín, Ramón Moré, qué más te puedo decir. 

   »Fíjate si es así que de las 17 temporadas fui a 14 postemporadas y eso fue frente a las potencias orientales y en Occidente los equipos estaban muy bien también y nosotros siempre estuvimos ahí. 

En varias finales en que cayeron estaban bajo la dirección de Víctor Mesa ¿Cómo valora su papel para el equipo y cuanto te ayudó como atleta? 

   -Víctor tuvo un papel muy importante, solo nos enseñó a ganar, es una máquina de victorias, un analista de béisbol genial, un sabio, fíjate, que él nunca tenía la palabra derrota en su vocabulario, nos enseñó a jugar al béisbol y créeme que el béisbol no es pararse con un bate y un guante, es mucho más que eso.  

   »El papel de Víctor en esas finales fue bueno, pero Industriales en general era un equipazo y jugaba como mismo lo hacíamos nosotros, las mismas estrategias, pero mejor ejecutadas, nos encajaban muy bien, nunca nos dio un aire y esa alineación zurda nos hacía mucho daño. 

¿Cuáles fueron los momentos que marcaron de manera positiva o negativa su carrera? 

   -En lo positivo el escuchar a Víctor, el creía que no, pero aprendí mucho de él. Ese título que tuvimos en el 2013 fue fabuloso para mí personalmente; el primer día que me puse el uniforme de Villa Clara casi tumbo el espejo, caminaba con spikes en el hotel, estaba como loco; cuando me puse el traje del equipo Cuba para asistir a un tope:  ¿qué atleta no sueña con eso? 

   »En lo negativo las injusticias que existen, luché por mi equipo para ganar y el único atleta que no tuvo ni un turno al bate en la Serie del Caribe en Venezuela fui yo, fue duro eso, estuve sufriendo unas horas. 

¿Te sentiste subvalorado en tu carrera? ¿Crees que en determinado momento mereciste una mayor oportunidad en el equipo nacional? 

   -No me sentí subvalorado porque el pueblo de Villa Clara y Cuba, en general siempre vieron mi esfuerzo en el terreno y los comentarios fueron positivos sobre mi persona y eso es una medicina para cualquier dolor que pueda surgir. Por otra parte, mis entrenadores siempre estuvieron conforme con mi trabajo y mi lema fue: Luchar, lo otro se lo dejo a los encargados de tomar decisiones, de eso es mejor no saber. 

¿Cuestionaste en algún momento algunas de esas decisiones? 

   -Sí, no creo que en mi primera temporada como refuerzo hayan existidos muchas segundas bases con un año como el mío, es mejor no hablar sobre eso, no me tocó. 

¿Crees que se fue apresurado con la sustitución de Paret?  

   -Paret hizo su trabajo, no sé por qué ni quien decidió esto, pero con los resultados que él acumuló no era para que terminara tan rápido su andar como director en la Serie Nacional, todos en Villa Clara lo querían.  

¿Qué ha motivado su salida del béisbol 

   -Creo que la pasada campaña después de mi operación no tenía que haber jugado, fue una falta de madurez como atleta el apresurarme a regresar y la pagué muy caro y en estos momentos estoy listo, pero no me siento motivado por muchas razones, una de ellas te digo son los juego de día, son agotadores y me exijo mucho defensivamente en el campo y encima el calor, he llegado a bajar en una temporada 10 libras, no se puede, eso debilita mucho, pero es lo que toca y por eso yo prefiero salir, los otros factores los tenemos todos y hay que vivir con ellos. 

¿Complacido por lo hecho en el béisbol? 

   -Si, solo me quedé debiéndole un poco a la ofensiva y a mis aficionados que me pedían más averaje, yo quise, pero no pude, por eso me siento bien, por todo lo otro yo sé que me admiraron mucho. 

¿Algo que agregar? 

   -No entiendo porque cuando un atleta se retira llega al olvido, nadie recuerda su trayectoria ni sus años jugados y en tu propia provincia ni te miran. Que doloroso es eso, mis compañeros me lo decían y yo no lo creía, pero es así, algo que no hemos podido superar, al parecer los años de dedicación no valen.

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