Cubano liberado por Cincinnati asegura que le encantaría jugar en Cuba

A sus 24 años Orlando mantiene intactos sus sueños de alcanzar una Serie Mundial y permanecer dentro del mejor béisbol del mundo

A sus 24 años Orlando mantiene intactos sus sueños de alcanzar una Serie Mundial y permanecer dentro del mejor béisbol del mundo.
A sus 24 años Orlando mantiene intactos sus sueños de alcanzar una Serie Mundial y permanecer dentro del mejor béisbol del mundo. (Web Screen Shot)

Por Darien Medina 

   Orlando Rodríguez salió de Cuba junto a su familia con 16 años. El béisbol era el deporte para los fines de semana y en esa etapa de su vida practicaba el tiro deportivo con el que logró alcanzar un título nacional antes de abandonar el país.

   «Cuando salimos de Cuba estaba en 11no grado y no llegué a culminarlo, llegamos a Estados Unidos casi a finales del High School, faltaban dos semanas para que terminara el curso y entonces comienzo en el siguiente»., comenta Orlando en entrevista para SwingCompleto sobre su primera etapa como estudiante en suelo estadounidense, en la que el idioma constituyó una difícil barrera, pero no una limitante para culminar los estudios. 

   Transitó por Saint Thomas University, por tres años. Dentro del béisbol colegial obtuvo 27 victorias y propinó 262 ponches, vistiendo el uniforme de los Bobcats. «En el primer año me lesioné, me intervinieron quirúrgicamente y no pude jugar, si lo hice en los siguientes dos años, llegamos a la Serie Mundial perdimos en la final y de ahí fui a jugar al béisbol independiente». 

   «El curso se divide en dos semestres que son de alrededor de tres meses, tienes que jugar y recibir las clases, en una primera etapa se entrena todos los días, descansábamos los domingos y algunos sábados. Jugábamos entre nosotros, no veíamos ningún equipo rival y eso no me gustaba, ya luego sí se efectuaban alrededor de 58 a 60 juegos más 10 o 15 de playoff en dependencia de que tan lejos se llegara», relata. 

   Orlando Rodríguez nos cuenta que «después de que termina el año universitario se hace un draft en el cual los 30 equipos seleccionan peloteros de todo tipo de universidades, nunca fui llamado en mí etapa por este nivel». 

   Sin embargo, agradece a cada entrenador que le acompañó en su tránsito en este béisbol en el que lo caracterizó siempre por un trabajo fuerte y de dar el extra. «Yo me preocupaba por prepararme lo mejor posible sin tener que molestar a los coaches, siempre utilizando el conocimiento que me compartían, mi trabajo era salir al terreno y competir, siempre tuve la mentalidad de trabajar juego a juego, lograr que mi equipo ganara y eso me dio muy buenos resultados». 

   No fue la única satisfacción, Orlando logró su título como estudiante y disfrutar del rostro de alegría de sus padres, fue un deseo cumplido.  

   Posteriormente llegó su primera etapa en el béisbol independiente dentro de la Frontier League, la liga de este tipo más antigua en Estados Unidos fundada en 1993, jugó con los Boomers acumulando actuación de 13 entradas y un tercio. 

   Tras viajar a Miami para la tramitación de la documentación para lograr la ciudadanía norteamericana es firmado por los Cincinnati Red mediante un contrato de Ligas Menores en el 2019, tan solo sería una temporada así que el pasado 1ro de junio fue liberado de su contrato. 

   El béisbol independiente ha vuelto a ser su casa. Ahora juega en la Constellation Energy League, en la cual participan cuatro equipos, Orlando forma parte del Sugar Land Lightning Sloths. 

   «Ahora mismo tengo la posibilidad de jugar en esta liga con equipos de mucho talento, peloteros de experiencia en AAA y Grandes Ligas siempre, prestando atención y cada día demostrando que puedo llegar al máximo nivel dentro del béisbol». 

   A sus 24 años Orlando mantiene intactos sus sueños de alcanzar una Serie Mundial y permanecer dentro del mejor béisbol del mundo y sobre regresar a Cuba nos plantea:  

   «Me encantaría jugar en Cuba, sobre todo en el Latinoamericano, crecí bien cerca del estadio, fui parte de su afición en aquellos juegos llenos de rivalidad contra Santiago de Cuba, Sancti Spíritus, había un tremendo nivel, siempre he querido jugar allí».

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