Por Aliet Arzola Lima

Abriendo el tercer episodio, Rosario se fajó con una knuckle (80 mph) del as de Chicago, Dylan Cease, y conectó un rodado lento por segunda base que tenía toda la pinta de convertirse en un infield hit. Sin embargo, Harrison se desplazó muy rápido hacia adelante, fildeó en movimiento y a mano limpia cerca de la grama interior, y disparó a la inicial cayendo al suelo.

Por un instante, parecía que todo el esfuerzo sería en vano porque el tiro fue corto y sin demasiada fuerza, pero “Pito” Abreu levantó sensacionalmente la pelota y logró sacar a Rosario por muy estrecho margen.

La combinación de Harrison y Abreu fue sensacional. El intermedista dio una gran exhibición de reflejos, desplazamiento y flexibilidad para tirar en el aire y en movimiento, mientras el cubano demostró sus habilidades como inicialista al sacar la bola de debajo de la tierra.

Rosario y los Guardians se quedaron sin margen para cualquier reclamación, porque si bien la jugada fue ajustada en primera, la pelota entró en el mascotín de Abreu con suficiente tiempo para sacarlo de circulación.

Por si esto fuera poco, Rosario fue víctima de otra gran atrapada de Harrison en el quinto capítulo. Con corredor en la inicial y dos outs, el torpedero dominicano soltó un flojo elevado que amenazaba con picar en lo corto del jardín derecho, pero el camarero de los White Sox se mandó una gran carrera hacia el costado y capturó la bola tras lanzarse de cabeza.

Esa jugada cerró el quinto inning y mantuvo la diferencia mínima (1×0) en la pizarra. Si esa pelota picaba en territorio de nadie, el veloz Steven Kwan hubiera tenido opciones de anotar desde primera base.

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