Por Gian Franco Gil

El defensor de la intermedia en la sucursal Clase A del conjunto patiblanco inició en el choque como primer hombre en el orden ofensivo. En la parte alta de la quinta entrada, con dos outs en la pizarra, modificó su postura en el cajón de bateo y se colocó en posición para sorprender al lanzador.

Hasta ese momento, el picheo de Kansas retiró a los 14 bateadores que enfrentó. Sobre la lomita de los suspiros, el abridor, se mostró dominante, lo hizo impecable, pero entregó la responsabilidad de mantener la diferencia en el desafío a su compañero Jack Aldrich.

En medio de esa situación, pocos bateadores piensan en sorprender con un toque. La gran mayoría busca un batazo, un inatrapable que acabe con la magia. Incluso, sobre la grama de los terrenos se habla de reglas no escritas, de respeto por la hazaña. De romper un juego sin hits con una conexión sólida.

La teoría adquiere valor cuando en la pizarra hay dos outs y ventaja de cuatro carreras. El bateador aprovechó la confianza del cuadro, sobre todo, la colocación del antesalista, que cuidaba su posición por detrás del cojín que defiende. El siniestro no dudó en mostrar su insatisfacción con la acción, su rostro indicaba molestia.

Finalmente, la victoria en el choque fue a la cuenta del hombre que permitió el primer imparable, logrando su tercer éxito en la actual contienda de Ligas Menores. De esa forma, disminuyó su promedio de carreras limpias 4.17. Mientras, acumula 37 jugadores retirados por la vía de los strikes y 15 boletos otorgados.

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