La pelota cubana en Lima… ¿El último acto de teatro bufo?

Es el momento, como nunca antes, de llamarse a contar y ponerle fin a esta tragedia; que el bufo quede en las tablas y toda la acción vaya hacia un diamante de béisbol

Es el momento, como nunca antes, de llamarse a contar y ponerle fin a esta tragedia; que el bufo quede en las tablas y toda la acción vaya hacia un diamante de béisbol
Es el momento, como nunca antes, de llamarse a contar y ponerle fin a esta tragedia; que el bufo quede en las tablas y toda la acción vaya hacia un diamante de béisbol (Foto: Roberto Morejón)

Por Alexander García Milián

Perder así en el partido de la honra, es llenar el pomo con ácido, luego ponerle la tapa, batirlo bien duro y entonces lanzarlo bien lejos para que reviente.

Perder así con República Dominicana, ganando por nueve, a dos outs de la victoria, de obtener un magro quinto lugar; perder así es mirar de frente a la cara y escupir en los ojos; sí, pues de falta de respeto en adelante se puede calificar la actitud de los peloteros cubanos en ese choque de cierre.

Es como una obra de teatro bufo, así, cargada de burla y de choteos contantes, donde se ven unas caras aburridas a más no poder, hastiadas como se tornan las caras de los macheteros tras salir del corte de caña. Pues este era un partido donde el honor se ponía a prueba y en el final, una balleta de piso tenía más valor que ese equipo Cuba.

La página empezaba a pasarse, desde los Panamericanos de 1963 no se tenía una actuación de esta índole y de un modo autocomplaciente llegue a pensar por momentos que en verdad este desastre podía transitar como algo normal; pero el fiasco no pudo ser mayor.

Si un día, allá por 1950 hubo un “Maracanazo”; hoy no estamos en Brasil y tampoco hablamos de fútbol pero la analogía se torna perfecta para colocar los reflectores sobre el tema del béisbol.

Ya los motores se empiezan a calentar con la cercanía de la Serie Nacional 59 y entre anuncios rimbombantes el morbo vuelve a adentrarse en el contexto beisbolero; para unos, lo sucedido en Lima será parte del mirar atrás, para otros, el suceso que dé el pie forzado para empezar a subir de nuevo.

Entonces, cuando a finales de octubre, pocos recuerden lo ocurrido en suelo peruano y los seis clasificados a la segunda ronda se apresten a continuar en la batalla; entonces como un viento fuerte que pretende arrasar todo, el Premier 12 tocara a las puertas y con el regresaran las dudas.

Es el momento, como nunca antes, de llamarse a contar y ponerle fin a esta tragedia; que el bufo quede en las tablas y toda la acción vaya hacia un diamante de béisbol.

Nos vemos a la vuelta.

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