Por Jesús Pérez Vichot (Chuchi)

La memorabilia en el béisbol de Grandes Ligas ha sido una tradición que cada día aumenta su auge. Siempre que exista una nueva marca o logro, estará relacionada con al menos un implemento u objeto que puede llegar a tener un valor significante. Los coleccionistas son los encargados de guardar o exhibir estos valiosos recuerdos que a medida que pase el tiempo el valor de los mismos va en aumento.

El aficionado (Michael Kessler) que capturó el HR 60 de «el Juez» optó por entregarle la esférica al toletero de los Yankees. Kessler pudo quedarse con la valiosa pelota, venderla, regalarla o negociarla, pero prefirió dársela a Judge. El fanático de los Yankees, un joven de tan solo 20 años de edad, se encontró con la estrella yankee una vez finalizado el encuentro y se tomó varias fotos junto a sus amigos y el jonronero neoyorquino.

Todos se fueron satisfechos con pelotas autografiadas. En el caso de Kessler también se pudo llevar a casa un bate autografiado. El joven le comentó a los periodistas que era algo histórico y que estaba orgulloso de poder retribuirle a Judge por todo lo que este le ha dado a la organización. Gestos como los de este fanático son un ejemplo a seguir por los aficionados sin importar el deporte del que se trate.

Reservar un asiento en los jardines durante los próximos desafíos de los Yankees, será todo un lujo. Algo así como un juego de lotería donde pudieras convertirte en ganador si logras atrapar uno de los jonrones de Aaron Judge (de conectarlos). Disfrutando de un partido de béisbol tu vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos. Cualquiera que sea la decisión que tome el afortunado fanático, siempre será beneficioso para él, incluso una experiencia única.

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