Randy Arozarena y Adolis García tienen MÁS EN COMÚN de lo que usted cree

Por Juan Páez

Al pensar en Randy Arozarena y José Adolis García, a la mente vienen dos jugadores de características similares, guardando distancias. Ambos son cubanos, ambos tienen poder, ambos tienen buenas habilidades defensivas, ambos son jardineros, ambos tienen velocidad, incluso ambos comparten la desventaja de poncharse con alta frecuencia.

Pero hay un punto en especial que los dos comparten, un aspecto que quizás no muchos tienen en consideración y que hace el lazo aun más fuerte. Los dos antillanos, ambos de gran presente, salieron de los Cardenales de San Luis. Lo más extraordinario o raro del asunto es que, pese al potencial que mostraban en las Ligas Menores, tanto Arozarena como García fueron adquiridos relativamente a un bajo costo, en especial el último de ellos.

Algo vieron los Rays en Arozarena, un jugador que les cayó hasta ahora como anillo al dedo. Como es habitual, sus granjas y su equipo grande estaban llenos de lanzadores de gran actualidad y futuro, por lo que enviaron al prospecto lanzador zurdo Matthew Liberatore, al receptor Edgardo Rodríguez y un pick del draft a los Cardenales el 9 de enero de 2020, a cambio de Arozarena y el venezolano José “Cafecito” Martínez.

Tampa Bay vio el 2019 de Randy como una señal de alerta favorable. Tal fue el brillo del jardinero en Doble A y Triple A, que San Luis lo llevó a Grandes Ligas por 19 juegos ese año, su último como local en Busch Stadium. El resto es historia, pues los Cardenales tenían sobrepoblación de outfielders talentosos y necesitaban pitchers para el futuro. Por tal razón, y sin pensarlo demasiado, aceptaron el canje con los Rays.

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En cuanto a Adolis, su caso es aun más impresionante. El poderoso bateador pegó 69 cuadrangulares entre 2017 y 2019 alternándose entre Doble A y Triple A en la organización de los Cardenales. Pero, más allá de sus ponches y sus bajos promedios, San Luis no vio en él lo positivo que sí vieron los Rangers de Texas. El 21 de diciembre de 2019, el club texano dio una discreta cantidad de dinero para hacerse de los servicios de García.

García llegó y apenas jugó tres veces con el equipo grande de los Rangers, manteniéndose inactivo casi todo el año, pues no hubo béisbol de Ligas Menores en 2020. Increíblemente, Texas lo puso en asignación en febrero del 2021, apenas meses antes de tener una gran temporada en las Mayores y de ser la mejor revelación del conjunto dirigido por Chris Woodward. Nadie lo tomó y volvió a las Menores de la organización. Días más tarde, recibió una invitación al campo de entrenamiento y ahí comenzó su historia. Al tiempo, se convirtió en el novato con más cuadrangulares y más impulsadas en la historia del equipo.

¿Se habrán arrepentido los Cardenales? Desde el punto de vista de la producción en el outfield, probablemente no. Tyler O’Neill (LF) fue el jugador más valioso de los pájaros rojos en cuanto a WAR en 2021, Harrison Bader (CF) ganó el Guante de Oro y el promisorio Dylan Carlson (RF) no decepcionó en su primera campaña completa en Grandes Ligas.

Pero ¿qué habría pasado si San Luis hubiera esperado más y les hubiese dado oportunidades a Arozarena y García? Quizás habrían obtenido un mejor retorno o, por qué no, no los habrían cambiado. Como uno de los hechos irónicos que suceden en el deporte, los Cardenales han anotado 4.25 carreras en promedio en sus últimos cuatro juegos de postemporada (perdiendo las dos instancias), todos desde que Arozarena explotó con los Rays en octubre. Esas 17 carreras que anotó San Luis en los citados cuatro encuentros coinciden, curiosamente, con las 17 impulsadas que ha sumado Randy en 24 cotejos de postemporada desde que llegó a Tampa Bay. Las cosas del béisbol.

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