El récord absoluto de Grandes Ligas que los cubanos tanto extrañamos no festejar ya

Por Yasel Porto

Hasta hace relativamente poco tiempo un cubano ostentaba un récord absoluto en las Grandes Ligas. El mismo era tan extraordinario como involuntario, pero era una especie de recordatorio perenne para todos de su trascendencia alcanzada como jugador.

Por varios años cada 25 de abril se convirtió en un motivo de celebración doble. Primero por el festejo de un nuevo aniversario de vida, que por algún tiempo representaba consolidarse como el líder de una categoría muy especial entre el enorme número de personas vivas que actuaron en el mejor béisbol del mundo.

Posiblemente ya unos cuantos sepan que la figura a la que hago alusión responde al nombre de Conrado Eugenio Marrero Ramos, y el récord no tiene otra relación que el haber sido el big leaguer con más edad de los que se mantenían en este mundo.

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Afortunadamente puedo decir que asistí a los últimos cumpleaños de «El Guajiro de Laberinto», antes y durante tuvo este primado que quedó en 102 años de edad, y que estuvo a solo tres días de haber sido 103. Pero las últimas semanas del legendario exlanzador y entrenador fueron de decadencia total y su familia cada vez perdía más las esperanzas que su marca durase por mucho tiempo.

Lo de Marrero con la longevidad fue algo formidable, pues además de esta cuestión hay que sumarle el haber debutado en las Ligas Mayores con nada menos que 39 años (Senadores de Washington en 1950) y con esa misma veteranía se convirtió en el primer monticulista latino que participó en un Juego de las Estrellas. Con más inteligencia que velocidad y pese a su presencia en el peor equipo de la liga, «Connie» lanzó hasta 1954 y casi terminó con igual cifra de victorias y derrotas (39-40).

«El Premier» había desarrollado una carrera colosal en Cuba, primero como amateur y más tarde como profesional. Sus resultados en la Isla inicialmente, más lo alcanzado después en Estados Unidos (Ligas Menores y Grandes Ligas), México y Nicaragua lo convirtió en el pitcher cubano con más juegos ganados de la historia. Récord que por cierto todavía se mantiene vigente.

Si bien fueron varias las fechas de nacimiento que se manejaron, el propio Conrado aclaró que la real fue la del 25 de abril en la finca El Laberinto, perteneciente a lo que actualmente se conoce como municipio villaclareño de Sagua la Grande.

Su longevidad llena de vitalidad fue impresionante. Y no solo por la parte física sino también mental, lo cual permitió que hasta meses antes de su fallecimiento los que pudimos conocerlo en persona todavía tuviéramos la dicha de recordar o conocer de primera mano muchas historias beisboleras, vinculadas o no con él.

Cada 25 de abril se convirtió en una visita obligada de muchos de nosotros. Periodistas como su gran amigo Jesús Suárez Valmaña, por quien conocí a Marrero, el doctor Oscar Fernández o excompañeros y amigos de antaño como Ernesto Morillas, Nelson Campver y Luis Zayas, conformaban parte del grupo que año tras año acudían a su casa cercana a Ayesterán y Tulipán para felicitarlo y compartir un buen rato con la leyenda, con el recordista.

«El Guajiro de Laberinto» en el último cumpleaños que celebró (2013)

Se puede afirmar que fue uno de los veteranos que más gozó de reconocimiento, tanto mediático como el que le dieron físicamente muchos. Es posible que su admirable condición de salud y la edad misma, junto con sus grandes méritos, lo convirtieron en un referente de muchas cosas. Incluso hasta un libro y tres documentales tuvieron en Marrero a su protagonista.

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Tan profundo caló en la gente que en 2014, el mismo año de su muerte, fue elegido al Salón de la Fama del béisbol cubano en el único año que éste funcionó tras su congelación en 1961. Y no solo estuvo entre los cinco exaltados de la etapa profesional, sino que fue el único entre todos los selecciones que entró con unanimidad de votos.

La alegría y el orgullo de vivir con él cada tarde del 25 de abril en su casa fue tan grande, que todavía hoy nos invade a muchas la nostalgia de un momento que solo es parte del pasado. Nos queda recordar la experiencia, a él y a sus hazañas, algo que aunque en una fecha como la de hoy se acentúa más la obra de Marrero merece la evocación constante a su figura por todo lo que representó para la pelota cubana. Incluso un poco más allá.

Junto a Marrero en uno de sus cumpleaños. Detrás de él su nieta y a la izquierda su fraterno amigo, el explosivo periodista Jesús Suárez Valmaña.

Actualmente el exjugador de Grandes Ligas con más edad es George Elder, quien por cierto, es el único centenario de todos (101 con 45 días). Su participación fue bastante corta al participar solo en la campaña de 1949. El que ha vivido más tiempo de todos fue Chet Hoff, quien murió en 1998 con 107 años.

A nivel nacional los 102 de Marrero han quedado hasta ahora como el récord absoluto. El famoso Genaro Melero falleció con 101 y más nadie ha logrado pasar la barrera centenaria, sobre todo los que están vivos hoy día. Extraoficialmente el también exlanzador Manuel «Goyito» Paula (95) es el mayor de todos los que participaron en ligas de importancia, mientras Romás Mejías (91) lidera entre los que actuaron en Grandes Ligas.

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