Por Juan Páez

A lo largo de una temporada regular de 162 juegos, lo que se traduce a seis meses, suele haber muchas particularidades y curiosidades. Y la temporada de Aroldis Chapman no fue la excepción a esta premisa, en lo que fue otra campaña sólida como cerrador de los Yankees de Nueva York. El apagafuegos cubano tuvo tres singularidades especiales que marcaron su desempeño.

En Swing Completo, realizamos ese conteo para su disfrute y así mirar la temporada de Chapman desde otra perspectiva…

1. Problemas en Nueva York

Chapman fue excesivamente dominante cuando lanzó como visitante, pero eso no fue necesariamente idéntico cuando se montó en la loma del Yankee Stadium, el parque en el que juega como local.

Cuando lanzó en la Gran Manzana, Chapman tuvo numerosos problemas. En 31 presentaciones como local, dejó efectividad de 4.71 en 28.2 entradas. No solo permitió seis jonrones, sino que dio 26 bases por bolas y le fabricaron 15 carreras limpias. Su WHIP en el Yankee Stadium fue de 1.54. Todos esos números contrastan con su trabajo fuera de casa: 1.95 de efectividad en 27.2 innings, con apenas 12 pasaportes y un WHIP notablemente mejor (1.08).

2. El final fue todo

La temporada de Chapman se dividió en dos partes, justo como la temporada regular. Durante la primera mitad de la campaña, el Misil cubano también tuvo problemas. En 33 presentaciones, permitió 15 carreras a lo largo de 4.55 episodios lanzados. Su WHIP de 1.48 refleja que tuvo corredores en base con alta frecuencia. Para colmo, los contrarios le batearon para una línea de .210/.349/.400, con un alto y peligroso OPS de .749.

Pero, por suerte, se reencontró consigo mismo para afrontar la última parte de la ronda regular, la etapa posterior a la pausa del Juego de Estrellas. En 28 apariciones antes de terminar la campaña, Chapman registró un promedio de carreras limpias permitidas de 2.03. Esa marca fue producto de apenas seis rayitas merecidas en 26.2 capítulos de trabajo, en los que su WHIP quedó en 1.13. En ese periodo, las frecuencias rivales cayeron a .151/.286/.598, más adecuadas a lo que hemos visto de Aroldis.

Chapman cerró la temporada de muy buena manera, pues ponchó a 25 bateadores y solo aceptó seis hits y tres carreras limpias en sus últimos 14 juegos (13.1 innings lanzados).

3. ¿Mejor bajo presión?

En el béisbol, existe la creencia de que muchos cerradores trabajan mejor cuando sienten cierta presión sobre la loma, cuando hay hombres en base o cuando la ventaja de su equipo es mínima. Para Chapman, esto aplicó a la perfección en su actuación en 2021. Por suerte, hay varias estadísticas que exhiben esta realidad del apagafuegos zurdo.

Un ejemplo claro es la situación en las almohadillas:

· Sin hombres en base: 138 PA, 6 2B, 6 HR, .186/.333/.398, .732 OPS

· Con hombres en posición anotadora: 69 PA, 0 2B, 1 HR, .148/.294/.204, .498 OPS

También podemos ver lo que Baseball-Reference llama situaciones de high leverage, que son ambientes apremiantes para los lanzadores. En este tipo de escenarios, Chapman puso a los oponentes a batear para .186/.309/.354 (138 apariciones al plato), mientras que en situaciones de low leverage (o de baja presión) fue bateado con cierta libertad: .204/.381/.490.

Este es un aspecto que Chapman, a fin de tener mejores números, deberá mejorar entrando al 2022, su último año del actual contrato con los Yankees.

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