La «La Diosa de Ébano» o «El Dardo Antillano», como se le conocía a la matancera en el medio deportivo, fue campeona mundial juvenil en Annecy 1998, siendo reconocida por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) como la Mejor Atleta del Mundo en su categoría, ese año.

Además, fue plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Maracaibo 1998 y Cartagena de Indias 2006, se coronó campeona panamericana en Winnipeg 1999 y Río de Janeiro 2007 y obtuvo el bronce en la Santo Domingo 2003, siendo medallista de plata en la cita estival de Sydney 2000.

Evidentemente, cada día son más los atletas en activo o retirados que deciden salir de Cuba en busca de mejoras para su vida personal y familiar, algo que en la isla se vuelve muy difícil de lograr.

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