AGENCIA LIBRE: Kendrys Morales y Yonder Alonso, ante la difícil tarea del regreso

El tiempo no perdona. Ni siquiera a los mortales dedicados a vivir de un juego llamado béisbol. Kendrys y Yonder van a pasar trabajo encontrando nueva casa, si es que lo logran

El tiempo no perdona. Ni siquiera a los mortales dedicados a vivir de un juego llamado béisbol. Kendrys y Yonder van a pasar trabajo encontrando nueva casa, si es que lo logran
El tiempo no perdona. Ni siquiera a los mortales dedicados a vivir de un juego llamado béisbol. Kendrys y Yonder van a pasar trabajo encontrando nueva casa, si es que lo logran

Por Juan Páez

El tiempo no perdona. Ni siquiera a los mortales dedicados a vivir de un juego llamado béisbol. Las aptitudes merman, el cuerpo pierde reflejos, los brazos se alejan de la velocidad y los swings abandonan gradualmente la potencia. Kendrys Morales jamás vivió una época tan incierta como esta desde que llegó a las Grandes Ligas. En la otra acera, Yonder Alonso se sienta a esperar con la misma incertidumbre.

Ambos cubanos son agentes libres. Los dos disfrutaron de una muy buena época en las Mayores, en especial Morales.

El industrialista, hace 10 años, daba palos en Anaheim que lo hacían quedar quinto en la votación al Más Valioso. Era un bateador de poder que año a año superaba con facilidad los 20 jonrones y las 80 impulsadas, algo que repitió hace apenas cuatro torneos (2015).

La realidad y la actualidad de Kendrys son otras. Desde que los Yankees de Nueva York lo despidieron a mediados de junio, anda sin trabajo, una situación que tiende a agravarse rápidamente cuando el pelotero en cuestión es un veterano de 36 años.

Hay excepciones. Nelson Cruz, de 39 primaveras, viene de pegar 41 jonrones. Edwin Encarnación, de 36, sacó 34 pelotas del parque.

Albert Pujols, de 39, añadió 23 cuadrangulares a su cuenta y 93 impulsadas. Pero la suerte de Morales va por otro camino.

El slugger, quien según Baseball-Reference suma 66 millones de dólares en ganancias en su trayectoria, tuvo una desastrosa actuación en 34 juegos con los Atléticos de Oakland en la primera parte de la temporada. Dio tres extrabases y produjo siete carreras en 126 apariciones al plato.

Los Yankees lo obtuvieron en cambio y nada mejoró para él. Su línea en la Gran Manzana fue de .177/.320/.242, con cinco fabricadas en 19 compromisos.

Sus opciones son bastante limitadas, al igual que lo que ahora ofrece como pelotero: una ofensiva que dejó atrás sus mejores días y una defensiva limitada que muchos equipos cambiaron por el rol de bateador designado.

Mejor horizonte

Aunque el panorama de Alonso tampoco es el más positivo, parece ser más esperanzador que el de Morales. El habanero es más joven (32) y sus números quedaron mejor parados cuando este pasó a los Rockies de Colorado, luego de un olvidable y breve paso con los Medias Blancas de Chicago.

Alonso pasó de ligar para .178/.275/.301 en 67 juegos como miembro de los patiblancos a promediar .260/.357/.479 en 54 encuentros (84 viajes totales a la caja de bateadores) con los rocosos.

¿Qué vendrá para los dos en los próximos meses? Para Morales, si no es que prefiere decirle adiós a la pelota, quedará mostrarse ante equipos o conseguir un contrato de ligas menores, en un escenario difícil de aceptar.

Para Alonso, que sí atraerá más pretendientes, probablemente también venga un pacto para comenzar en las sucursales de la organización que lo firme.

La agencia libre inició formalmente el lunes y estos dos cubanos históricos tienen la misión de encontrar trabajo para volver al mejor béisbol del mundo en 2020.

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