Si para la mayoría de los aficionados al beisbol cubano ya era desastrosa la participación del equipo nacional en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el abismo se profundizó aún más este 7 de agosto, cuando la tropa de Germán Mesa cayó en la discusión de la medalla de bronce y firmó una vergonzosa actuación.
El caos estaba seguro desde un día antes, fecha en la que la nave antillana sucumbió frente a Nicaragua en semifinales y se quedó sin posibilidades de acceder al trono. Semejante realidad sembró el descontento en un sector de la población cubana, atendiendo al hecho que por primera vez en la historia un combinado de la Isla no clasificó a la instancia decisiva en este tipo de eventos.
¿El panorama podía ser peor?. Sí, y así sucedió en la porfía que sostuvo el equipo Cuba ante Puerto Rico en la búsqueda de la tercera posición. Los representantes de la Mayor de la Antillas fueron castigados con saña y perdieron con marcador de 9-1 , en un cotejo que tuvo un claro dominador de principio a fin.
Partido para el olvido
El pitcheo cubano se mostró endeble. Randy Cueto, lanzador abridor de los perdedores, fue bateado libremente. Las entradas tres (cuatro carreras) y cuatro (tres carreras) fueron de jolgorio para la ofensiva boricua. La búsqueda de un serpentinero que detuviera a los de Puerto Rico se asemejó a una misión imposible.
Ni Geonel Gutiérrez, uno de los pilares del staff en el torneo, se hizo notar. Para hacer honor a la verdad hay que mencionar que la errática defensa del equipo Cuba complicó más la situación. Varios batazos fildeables no fueron atrapados y el más elemental ABC del beisbol se hizo añicos.
La última cara de la selección caribeña dejó mucho que desear. Ya ni siquiera es que hayan perdido, lo más preocupante es que parecieron escolares o novatos en la materia, cuando todos los integrantes del elenco poseen amplísima experiencia en torneos nacionales. Incluso, algunos de ellos han participado en lizas del primer nivel, como Clásicos Mundiales.
Increíble y sorprendente son dos palabras que (para ser condescendientes) adornan lo que sucedió. No obtener medallas de ningún color en Juegos Centroamericanos y del Caribe ya es el colmo.
Se necesita un cambio total
La rutina ya la conocemos. Habrá un momentáneo arranque de ira en las oficinas de la Federación Cubana y alguna que otra declaración de excusa saldrá a la luz pública. Los planes de mejora para los próximos años serán el estandarte y las promesas brillarán una tras otra. Pero, el círculo vicioso se mantendrá.
Rodará una que otra cabeza de alguien "prescindible", pero los principales responsables seguirán en sus asientos, haciendo de las suyas, a sabiendas que son intocables. El beisbol cubano no está en estado de coma. Ya pereció hace bastante tiempo.
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