La actual decadencia de los campeonatos de beisbol cubano contrasta brutalmente con un periodo fulgurante donde pulularon equipos de calibre, peloteros extraclase, narradores brillantes y árbitros inolvidables: a este último grupo perteneció Javier Rodríguez.
Su acceso a la popularidad fue vertiginoso, impulsado no solo por la precisión de sus decisiones sino por aquel gesto característico al que recurría para decretar los ponchados.
Eran tiempos donde el beisbol cubano estaba lleno de vacas sagradas, pero Javier Rodríguez, en alarde de irreverencia, no se limitaba para hacerle “el ritual” a cualquiera, da lo mismo si se llamaba Omar Linares o Antonio Pacheco.
Los ponches más sonados del beisbol cubano
En Youtube hay imágenes que dan fe de ello. José Contreras liquida a Pacheco con un rectazo, el umpire se pone de lado, abre los brazos hasta trazar con ellos una línea recta, y a seguidas ejecuta un movimiento de kárate que dicta sentencia. Después, en el mismo desafío, Linares sucumbe ante Ormari Romero y recibe similar dedicatoria.
Pero la originalidad tiene su precio y a la par que su fama aumentó le creció una legión de detractores. El salirse del molde nunca fue cosa bien vista en el beisbol cubano (que le pregunten a Víctor Mesa, Lázaro Vargas o Rey Vicente Anglada), y el ultraconservadurismo lo tildó de “payaso” y “egocéntrico”.
Se decía que Javier Rodríguez tenía exceso de protagonismo y que era incapaz de entender que el show debía corresponder a los atletas. Corrió como la pólvora el criterio de que a veces ponchaba con lanzamientos malos para poder ejecutar la rutina descrita. Tanto palo le dieron que Javier Rodríguez renunció a seguirlo haciendo y entonces se difundió el rumor de que la causa habían sido unas amenaz*s de Orestes Kindelán.
Polémica entre árbitros insignes del beisbol cubano
Nunca se supo a ciencia cierta la razón, pero al cabo del tiempo, cuando su otrora colega Nelson Díaz resucitó el asunto en entrevista para el canal de Youtube Alto Average, Javier Rodríguez negó rotundamente que hubiera sido intimidado por el llamado “Tambor Mayor”.
“No sé de dónde Nelson ha sacado esa historia”, escribió desde su residencia en España. “Tal vez alguien se lo comentó, tal vez lo soñó. Nada más alejado de la realidad”.
Más adelante, Javier Rodríguez advirtió que “me ha costado asimilar las palabras de quien siempre consideré un hombre honesto y admiré, respeté y le brindé mi amistad” y consideró que las declaraciones del ilustre umpire habían cuestionado su integridad moral.
Además, explicó que “jamás nadie me intimidó y ni siquiera lo intentó” y confesó que el verdadero motivo por el cual dejó de hacer el gesto había sido una sugerencia de Miguel Valdés, a la sazón técnico de la Comisión Nacional, quien le pidió erradicarlo para evitar “que perjudicara mi carrera”.
Así el beisbol cubano se quedó sin uno de esos pasajes que marcan etapas y dejan su impronta en el recuerdo, seguramente porque algunos sesudos de oficina pensaron que aquella actitud lo separaba del (lamentablemente) adorado estereotipo.
¿Quién es Javier Rodríguez?
Nacido en Ciego de Ávila y afincado en España, Javier Rodríguez Espinosa ofició en 18 clásicos del beisbol cubano, llegando a consolidarse como uno de los árbitros más respetados del país.
Cinturón negro II Dan en judo y docente en la Facultad de Cultura Física de la Universidad Máximo Gómez Báez de Ciego de Ávila, su calidad lo llevó a incursionar en varios eventos internacionales.
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