Cuando New York Yankees decidieron no continuar con Gleyber Torres después de la temporada 2024, la organización tomó una decisión que iba más allá de un simple movimiento de roster.
Después de siete temporadas como dueño de la segunda base en el Bronx, el venezolano salió al mercado y Nueva York apostó por una nueva fórmula. La llegada de Jazz Chisholm Jr. representaba un cambio de perfil: más velocidad, mayor versatilidad defensiva y un jugador con capacidad para ocupar diferentes posiciones dentro del cuadro.
La decisión tenía lógica. Los Yankees buscaban una segunda base más dinámica y, además, evitaban comprometer una cantidad importante de dinero en un jugador que había tenido momentos de irregularidad.
Sin embargo, casi dos temporadas después, la pregunta comienza a ser inevitable: ¿La apuesta de Brian Cashman realmente mejoró la segunda base de New York Yankees o simplemente permitió ahorrar dinero sin elevar la producción? La respuesta no está en las opiniones, sino en los números.
Los Yankees cambiaron estabilidad por una rotación de jugadores
Uno de los mayores valores de Gleyber Torres durante su etapa en Nueva York fue algo que muchas veces no aparece reflejado en una estadística tradicional: la estabilidad.
Desde 2018 hasta 2024, salvo momentos puntuales, los Yankees sabían quién iba a ocupar la segunda base todos los días.
Torres no fue perfecto. Recibió críticas por su defensa, atravesó temporadas ofensivas inconsistentes y en varias ocasiones su futuro con la organización estuvo en duda.
Pero había una certeza: la posición tenía dueño.
Desde su salida, Nueva York ha tenido que repartir la responsabilidad entre diferentes jugadores.
En 2025 y 2026, los Yankees han utilizado en la segunda base a:
- Jazz Chisholm Jr.
- DJ LeMahieu
- José Caballero
- Oswald Peraza
- Jorbit Vivas
- Oswaldo Cabrera
- Pablo Reyes
- Ahmed Rosario
- Max Schuemann
El movimiento no significa necesariamente que la decisión haya sido equivocada, pero sí evidencia algo: los Yankees todavía no han encontrado una solución tan estable como la que tenían con Torres.
Gleyber Torres vs la segunda base de los Yankees: ¿quién produjo más?
La comparación correcta no es solamente entre Gleyber Torres y Jazz Chisholm Jr. Ese sería un análisis incompleto.
La verdadera pregunta es: ¿La producción combinada de todos los jugadores utilizados por los Yankees en la segunda base superó lo que Gleyber Torres habría aportado?
Los números muestran una comparación interesante.
| Estadística 2025-2026 | Gleyber Torres (Detroit) | Segunda base Yankees |
|---|---|---|
| Juegos | 191 | 249 |
| Apariciones al plato | 831 | 1,017 |
| Hits | 183 | 175 |
| Dobles | 28 | 31 |
| Jonrones | 20 | 15 |
| Carreras impulsadas | 92 | 84 |
| Promedio de bateo | .265 | .225 |
| OBP | .367 | .306 |
| SLG | .387 | .392 |
| OPS | .754 | .698 |
La primera lectura del cuadro es clara: Los Yankees tuvieron más volumen porque necesitaron utilizar más jugadores, pero Gleyber Torres mostró mejores números ofensivos individuales.
El venezolano supera a la producción combinada de la segunda base de Nueva York en:
- promedio de bateo;
- porcentaje de embasarse;
- OPS;
- jonrones por cantidad de apariciones.
Esto no significa automáticamente que los Yankees se equivocaron, porque el valor defensivo y la versatilidad también forman parte de la evaluación.
Pero sí deja una pregunta abierta: ¿Los Yankees recibieron una mejora real en la posición o solamente distribuyeron una producción similar entre varios jugadores?
El factor económico: Yankees ganaron la batalla del salario
Donde la decisión de Brian Cashman sí tiene un argumento fuerte es en el aspecto financiero. Gleyber Torres llegó a Detroit con un contrato de aproximadamente 22.025 millones de dólares para 2026. Por su parte, Jazz Chisholm Jr. tiene un salario cercano a 10.2 millones de dólares para esa misma temporada.
La diferencia: 11.8 millones de dólares.
Desde una perspectiva financiera, los Yankees obtuvieron una alternativa mucho más económica. Pero en Grandes Ligas ahorrar dinero no es el objetivo principal. El objetivo es transformar ese ahorro en mejores resultados.
La pregunta clave es: ¿Los 11.8 millones de dólares que Nueva York dejó de pagar por Gleyber se utilizaron para conseguir un equipo más competitivo?
Si Jazz Chisholm Jr. produce un valor similar o superior al venezolano, la decisión será recordada como una buena maniobra financiera.
Pero si la organización termina recibiendo una producción menor en la segunda base, entonces el ahorro pierde importancia.
La apuesta todavía está en evaluación
La salida de Gleyber Torres no debe analizarse desde la nostalgia. Los Yankees tenían razones para tomar esa decisión. Buscaron reducir costos, aumentar el atletismo y cambiar el perfil de una posición que consideraban mejorable. Hasta ahí, la estrategia era entendible.
Pero los números dejan una realidad incómoda para Nueva York: mientras la organización ha utilizado múltiples jugadores para cubrir la segunda base, Gleyber Torres ha mantenido una producción ofensiva sólida en Detroit.
Los Yankees ganaron la batalla económica. La pregunta pendiente es si ganaron la batalla deportiva.
Porque en MLB las decisiones no se juzgan solamente por cuánto dinero ahorra una franquicia, sino por cuánto valor obtiene a cambio.
El tiempo dirá si Jazz Chisholm Jr. y el resto de las alternativas terminarán demostrando que los Yankees encontraron una solución mejor, o si Gleyber Torres será recordado como uno de esos jugadores cuyo verdadero valor se apreció más después de abandonar el Bronx.