La selección de un lanzador abridor para un Juego 7 de Serie Mundial representa una de las decisiones más complejas en la gestión de un equipo en MLB. En una entrevista reciente en el programa “Abriendo el Podcast”, el exreceptor de New York Yankees, Jorge Posada, hizo ruido al afirmar categóricamente que elegiría a Orlando "El Duke" Hernández por encima de Roger Clemens para dicho encuentro definitivo, por el temple que demostró el cubano desde la lomita.
Esta declaración, proveniente de un receptor con cinco Bates de Plata y amplia experiencia en postemporada, contradice las proyecciones estadísticas tradicionales basadas en la temporada regular para priorizar el factor del manejo de la presión y las métricas de rendimiento en situaciones límite, donde muchos grandes talentos aflojan y por el contrario el cubano destacaba más.
Jorge Posada se rinde ante la actitud de Orlando “El Duke” Hernández
El exreceptor se fundamentó en la capacidad de ejecución bajo situaciones de estrés extremo que demostró el serpentinero cubano en la época dorada de la franquicia en el Bronx.
"El Duke era el jugador los h**vos más grandes de la pelota que he visto en mi vida. Si habían bases llenas y estábamos ganando por tres y el veía que venían un derecho y venia un zurdo, decía “vamos a sacar al que viene atrás " y ganamos el juego 3-2. Era el tipo más co**nudo que he visto”, declaró Posada.
Además de elogiar de esta manera tan peculiar al cubano, Posada también contó una anécdota vivida ante Atlanta Braves, donde el bateador Ryan Klesko le conectó dos jonrones y en el tercer turno lo quiso retar con el mismo pitcheo con el cual fue castigado para dominarlo y a su vez, confesó que para un Juego 7 de Serie Mundial elige a Orlando Hernández, aunque los moderadores le preguntaron por Roger Clemens, Andy Pettite, Mike Mussina y boricua fue tajante con su respuesta.
“Hablando de tercos, El Duke era el más terco, pero te digo yo en un séptimo juego de la Serie Mundial yo pongo a ese tipo. El va a buscar la manera de sacarte de out” dijo el entrevistado sin titubear a pesar que le decían otras figuras a las que les recibió lanzamientos.
Esta valoración expone una realidad del terreno que los modelos matemáticos tradicionales suelen pasar por alto: la diferencia en el perfil psicológico cuando el margen de error es nulo.
Análisis de métricas analíticas y rendimiento en postemporada
Al revisar los registros oficiales en plataformas de analítica avanzada como Baseball Reference y FanGraphs, se evidencia que el rendimiento de Orlando Hernández mejoraba notablemente durante el mes de octubre.
| Métrica de Rendimiento (Postemporada) | Orlando "El Duke" Hernández | Roger Clemens | Fuente Oficial |
| Efectividad Real (ERA) | 2.76 | 3.75 | Baseball Reference Postseason Stats |
| Récord de Ganados y Perdidos | 9-3 | 12-8 | FanGraphs Postseason Leaders |
| Entradas Lanzadas (IP) | 102.0 | 199.1 | Baseball Reference Postseason Stats |
| Promedio de ERA en Serie Mundial | 2.20 | 2.37 | FanGraphs Postseason Leaders |
| Porcentaje de Estacazos (HR/9) | 0.79 | 0.86 | Baseball Reference Postseason Stats |
Bajo los estándares actuales de MLB, las observaciones de Posada se alinean con conceptos de Pitch Design y secuenciación. "El Duke" basaba su éxito en la alteración constante del punto de liberación (release point) y su icónica patada alta para desestabilizar el Timing del bateador.
En la era del reloj de pitcheo (pitch clock), la habilidad para dictar el ritmo del juego mentalmente y ejecutar pitcheos rompientes en conteos adversos posee un valor estratégico superior a la velocidad pura
La postura de Jorge Posada reafirma que la toma de decisiones en un Juego 7 responde a variables cualitativas de terreno. Frente a la potencia histórica de Roger Clemens, la frialdad y consistencia de Orlando Hernández en octubre justifican plenamente la confianza de su receptor para el momento definitivo.
¿Quién es Orlando “El duke” Hernández?
Orlando "El Duke" Hernández es un icónico lanzador derecho cubano, nacido en 1965, que se convirtió en leyenda de New York Yankees. Tras brillar en las Series Nacionales con Industriales y ganar el oro olímpico en 1992, protagonizó una dramática salida de Cuba en 1997. Su llegada a Grandes Ligas causó impacto inmediato por su carisma y calidad.
Destacó en la Gran Carpa por su icónica mecánica de lanzar con una patada alta y su asombrosa capacidad para dominar bajo presión. Ganó cuatro anillos de Serie Mundial (tres con Yankees y uno con Chicago White Sox) y el MVP de la ALCS en 1999, consolidándose como uno de los abridores más dominantes y confiables en la historia de la postemporada
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