Postemporadas Memorables: Dagoberto Campaneris, el eterno héroe de Oakland

Si bien Campaneris no dejó promedios impresionantes en su historial en postemporada, fue vital en la conquista de tres Series Mundiales seguidas por los Atléticos de Oakland.

Si bien Campaneris no dejó promedios impresionantes en su historial en postemporada, fue vital en la conquista de tres Series Mundiales seguidas por los Atléticos de Oakland.
Si bien Campaneris no dejó promedios impresionantes en su historial en postemporada, fue vital en la conquista de tres Series Mundiales seguidas por los Atléticos de Oakland

Por Juan Páez

Comenzamos con una serie de trabajos llamada POSTEMPORADAS MEMORABLES para destacar actuaciones brillantes de nuestros peloteros en los playoffs de las Grandes Ligas. Puedes ver la lista completa de notas haciendo clic AQUÍ: https://swingcompleto.com/tag/postemporadas-memorables/


Dagoberto Campaneris siempre tendrá un lugar privilegiado en la historia de los Atléticos de Oakland. Bert es una leyenda viviente del equipo de la bahía, con el que pasó 13 años e incluso vivió la transición de Reales a Atléticos a finales de la década de los 60. Otro hecho en el que estuvo fue en las tres Series Mundiales consecutivas que ganaron los elefantes entre 1972 y 1974, en las que tuvo un papel protagónico.

Si bien Campaneris, con una hoja de vida envidiable dentro de esa organización, no tuvo un rol estelar a la ofensiva en la primera de esas tres coronas conseguidas por su equipo, la historia fue otra en la siguiente. En 1973, se robó el show y ayudó a los A’s tanto como pudo.

Todo empezó en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, contra los Orioles de Baltimore. En el Juego 3, con una victoria por bando, Campy abrió el undécimo inning con el duelo igualado a una carrera. Estaba de 4-0 ante su compatriota Mike Cuéllar, quien continuaba su larga apertura y solo había permitido tres hits en los primeros 10.0 episodios de ese compromiso. Acto seguido, un vuelacerca del nacido en Pueblo Nuevo dejó a los oropéndolas tendidos en el terreno.

El importante papel del isleño no se detuvo cuando celebró luego del jonrón ante su coterráneo. Cuando los Atléticos avanzaron al Clásico de Otoño de aquel 1973, frente a los Mets de Nueva York, venía lo mejor para él. Apenas en el Juego 1, en la baja del tercer episodio, Campaneris se embasó por un error del segunda base que permitió la primera anotación de su club, se robó la intermedia y anotó tras sencillo de Joe Rudi. Fue todo en un choque que finalizó 2-1.

En el tercer enfrentamiento, con la serie igualada a un triunfo, Dagoberto triplicó en seis turnos legales al bate. Pero lo más importante fue que dio sencillo, se robó segunda y anotó, por sencillo de Rudi, la rayita del empate a dos en el octavo tramo. Posteriormente, en la alta del undécimo inning y con corredor en segunda, dio un hit para que anotara Ted Kubiak con la carrera de la diferencia. El pitcheo de Oakland sacó tres outs más y se puso en ventaja en la Serie Mundial.

Aquella definitiva fase se fue a siete desafíos, pero el cubano estaba decidido a que los Atléticos revalidaran su título. En cierre del tercer capítulo del último juego, Campaneris abrió el marcador con vuelacerca de dos rayitas frente a Jon Matlack. Tres bateadores más tarde, su compañero Reggie Jackson lo emuló. Bert también anotó la quinta y definitiva anotación de su equipo, en el quinto acto. Así se tituló por segunda vez al hilo.

Bert Campaneris siguió su rumbo. En 1974, tuvo otra campaña digna de otra asistencia al Juego de Estrellas. Volvió a ser protagonista en la Serie Mundial, esta vez contra los Dodgers de Los Ángeles.

En el Juego 1, fue clave. En el quinto inning, con Oakland arriba 1-0, tocó la bola por sorpresa para que anotara Ken Holtzman. Luego abrió con sencillo el octavo episodio, avanzó a la intermedia por toque y anotó por error. El compromiso terminó 3-2 y su club tomó la ventaja.

En el tercer choque, los elefantes ganaban 2-0, pero Campaneris dio un sencillo para remolcar a Dick Green en la cuarta entrada. El marcador terminó 3-2, otra vez en victoria para el conjunto comandado por el antillano. Finalmente, aquella Serie Mundial de 1974 se definió en cinco juegos.

Campaneris, siempre héroe en Oakland, bateó en total para .243/.290/.347 en su carrera en postemporada, pero estos números ciertamente no reflejan lo vital que fue el cubano para esa organización. Bert nos recuerda que siempre hay que mirar más allá del boxscore.

Estadísticas de Dagoberto Campaneris de por vida en la postemporada de Grandes Ligas:

AñoEqSerieRivJABRH2B3BHRRBISBCSBBSOBAOBPSLG
1971OAKALCSBAL3120210000001.167.167.250
1972OAKALCSDET273300002010.429.556.429
1972OAKWSCIN7281500000114.179.207.179
1973OAKALCSBAL5213710233022.333.391.667
1973OAKWSNYM7316901133017.290.353.452
1974OAKALCSBAL4170300031003.176.167.176
1974OAKWSLAD5171620021102.353.389.471
1975OAKALCSBOS3111000000011.000.083.000
1979CALALCSBAL100000000000
Total:37144153541311102620.243.290.347

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1 Comment

  1. Durante tantos y tantos años, casi hasta el otro día, los que vivíamos en Cuba, sólo disfrutábamos de la Serie Nacional, de indiscutible calidad por cierto, pero muy lejos de lo que nos querían vender aquellos comentaristas de los que prefiero no mencionar sus nombres, como el mejor béisbol del mundo. Recuerdo como decían en tono de burla «las llamadas Grandes Ligas». Hace unos años cuando se fue a celebrar el primer Clásico Mundial, al ver y escuchar sus comentarios me di cuenta que todos ellos conocían al dedillo ese béisbol, o sea, lo seguían a diario, en fin, nos aplicaron el «vean lo que les digo, pero no lo que yo veo». Eso me hizo recordar unas palabras de Silvio Rodriguez cuando dijo algo así como «los que me botaron del ICR por decir que los Beatles revolucionaron la música tenían todos los discos de los Beatles y yo no tenía ninguno». Ahora con casi 60 años vividos y a través de lecturas, vídeos, etc, nos vamos enterando del protagonismo de nuestros compatriotas en el que sí era y es el mejor béisbol del mundo, siento una mezcla de rabia, impotencia y no se cuantas cosas más. No niego cuanto sufrí y disfruté de nuestro beisbol nacional, pero me hubiera encantado sentir lo mismo con la actuación de nuestros atletas en la MLB.

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