Por Gian Franco Gil

El lanzador matancero, Yoanni Yera, completó un juego sin hits ni carreras en la Liga Mexicana de Béisbol. Para lograrlo dependió de la defensa, que en un momento clave lo salvó.

Hasta el tercer inning, el serpentinero de 32 años había transitado la ruta impecable, pero otorgó una base por bolas. Con corredor en la primera almohadilla, sin outs y en conteo de dos bolas y un strike, Óscar Sanay, jugador de los Generales de Durango, impactó un lanzamiento a 87 millas por hora que pudo significar el fin del encanto.

La conexión en forma de línea por la zona de la segunda almohadilla de Sanay, tenía toda la pinta de pasar al jardín derecho. Pero ahí apareció como héroe el intermedista Alberto Carreón, que pegó un salto y una estirada de extraclase para quedarse la bola. Y por si esto fuera poco, dobló en primera base, pues había sido una jugada de corrido y bateo.

El juego finalizó en siete entradas, las que se habían acordado, con victoria para los Olmecas de Tabasco sobre los Generales de Durango con marcador de 2 anotaciones por cero. La actuación estelar de Yera fue clave para que se consumara el éxito por tan estrecha diferencia.

En total, el cubano lanzó siete episodios completos, con cero hits ni carreras, una sola base por bolas y 10 ponches. El promedio de carreras limpias después de la jornada del seis de julio quedó en 2.94 por cada nueve entradas de actuación.

Lo sucedido remarca la importancia de una buena defensa y no solo para salvar el no hit no run, sino para otorgarle la victoria al equipo. Por su parte, Yera estuvo a punto de lanzar juego perfecto, lo que hubiera encumbrado aún más una noche mágica para su labor como pitcher.

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