Por Álex Fernández Fernández

«Entre los ajustes que debió hacer Cabrera está el cambio en su swing. La dolencia en sus rodillas es crónica y para poder seguir jugando el astro de Detroit se vio obligado a hacer cambios en el home, sacrificando el poder y buscando más contacto».

Es duro ver que el infielder, debutante en 2003 con Miami, y quien acumula en su carrera como promedio ofensivo .308, con mil 845 empujadas y un OPS de .908, esta propia temporada haya visto sus registros descender en picada. Apenas cinco jonrones y OPS de .614, en 2022. Además, tras la pausa del Juego de Estrellas, apenas batea .149.

Ojalá que la luz de su Triple Corona de 2012, le guíe en 2023, y que se le restablezca su integridad física para dejarnos una última temporada como merece su hermosa historia. Plagada de éxitos y glorias. Pero habrá que esperar, al menos Detroit si cuenta con él para rendirle honores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba