Importantes peloteros cubanos participaron en la guerra con Estados Unidos

Por Yasel Porto

La situación actual que se vive que Ucrania y que tiene en atención a todo el mundo me ha motivado escribir un artículo que puede resultar interesante por su particularidad.

Muchos han sido los peloteros que han combatido en diferentes conflictos bélicos, sobre todo la Segunda Guerra Mundial con el ejército de Estados Unidos. Y como en tantas cosas de esta vida no podían faltar el protagonismo de cubanos, entre ellos dos jugadores de béisbol que no podrían considerarse intrascendentes.

Ángel Aragón y Rafael “Villa” Cabrera pasaron a la historia como los únicos beisbolistas nacidos en Cuba que han sido parte de una guerra no criolla. Aunque la isla caribeña no entró en acción directa como país hubo cientos de cubanos que combatieron en Europa en los ejércitos aliados. Y nadie sabe si un día aparece algún documento que pruebe la presencia de algún compatriota como soldado del llamado eje del mal.

Aquí les comparto algunos detalles que durante años recopilamos algunos investigadores con especial destaque a ese hombre tan bueno en tantas cosas como el pinareño Juan Martínez Osaba.

El increíble «Jack»

Aragón nació en La Habana, pero su carrera como pelotero se desarrolló en Estados Unidos debido a que su padre Ángel se radicó en ese país poco después de jugar en las Grandes Ligas. De hecho, fue el primer cubano en vestir el uniforme de los Yanquis de Nueva York cuando todavía Babe Ruth no había llegado a convertirlos en los principales dominadores de las Mayores.

Su hijo siguió sus pasos en casi todos los sentidos, incluyendo lo de participar con un equipo neoyorquino en la gran carpa. Pero a diferencia de su padre su club fueron los Gigantes, y también hubo divergencia en la cantidad de tiempo en el máximo nivel profesional.

Tanto es así que “Jack” ha sido el pelotero con menos acción en la MLB de todos los tiempos. A él le pasó como el ficticio personaje de la película “Campo de Sueños”, Moonlight Graham, pues pisó el terreno solo un día como defensor (13 de agosto como receptor frente a los Dodgers) sin tener la dicha de al menos una comparecencia como bateador. En ese mismo invierno tuvo su única asistencia a la Liga Profesional de su país de origen.

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El tema es que al año siguiente Aragón fue enlistado en el ejército norteamericano para combatir en la Guerra Mundial. Su condición de ciudadano estadounidense y el estar en edad de servicios fueron los dos factores que lo incluyeron en el grupo bien extenso de peloteros que cambiaron el uniforme de béisbol por el de soldados.

Por dos años estuvo fuera del campo deportivo y cuando pudo regresar no estaba en condiciones físicas para afrontar la pelota como jugador. Su nuevo rol fue el de manager y por varias temporadas llegó a dirigir en Ligas Menores con resultados nada despreciables. Fue de los muy escasos extranjeros y especialmente latinos que en esa etapa de los años cuarenta y cincuenta estuvieron en labores directivas dentro de un terreno del llamado béisbol organizado norteamericano.

Aragón nunca más volvió a Cuba y su fallecimiento se produjo en el balneario floridano de Clearwater el 4 de abril de 1988. Tenía 72 años de edad.

El nuevo big leaguer pinareño

Luis Rafael Cabrera nació el 16 de noviembre de 1924 en Guane, Pinar del Río, y su historia deportiva y social fue completamente distinta a la de Aragón. Quizá fue el béisbol y su condición de cubanos los puntos en común más significativos entre ambos.

Conocido entre su gente como «Villa», su condición de negro lo privó de jugar en la Liga Nacional Amateur, pero sí logró acudir a las Series Mundiales de La Tropical en 1941 y 1942. Lo consiguió por el acceso limitado que se le dio a mestizos y negros que jugaban en el Campeonato de las Fuerzas Armadas.

Y allí se destacó tanto que fue el único que impulsó carrera en la famosa derrota de Cuba en el juego por el título de 1941 contra el venezolano Daniel Canónico, mientras que en su segunda incursión fue el tercero de los bateadores del certamen y se le recuerda también por un tremendo tiro desde los jardines que le salvó una lechada a Conrado Marrero sobre Panamá.

“Villa” sí pudo jugar en la Liga Profesional Cuba, inclusiva para todas las razas desde el cierre de la guerra con España. No fue estelar su rendimiento durante las seis temporadas que participó entre Marianao y Almendares. Con estos participó como titular en la II Serie del Caribe, celebrada en Puerto Rico.

Pero mucho antes de eso se enlistó como voluntario en el ejército de Estados Unidos. Su ausencia dentro del béisbol fue más corta que Aragón, pues sus servicios fueron prestados en los meses finales del conflicto bélico más importante del siglo XX.

Después de eso recibió el apodo de Sargento, y se supo que fue parte del equipo de mantenimiento de rieles de ferrocarril. El arduo trabajo lo hizo ponerse a descansar una vez bajo unos árboles y tras ser por el superior lo pasaron a la cocina donde él mismo afirmaba que había pelado miles de papas.

Cabrera sobresalió muchísimo en la pelota mexicana y hasta hace un tiempo atrás su nombre había quedado en una relevancia media dentro de la pelota profesional de Estados Unidos.

La oficialización de las Ligas Negras como circuito MLB lo convirtió en un nuevo (viejo) big leaguer. No solo fue parte de los New York Cubans de Alex Pompez (1944-49), sino que antes y después fue parte otros clubes no cubanos (Indiannapolis Clowns y los Black Barons). Fue uno de los primeros negros latinos que rompió la barrera racial dentro de las Ligas Menores y tuvo desempeño en casi todos los circuitos caribeños (México, Venezuela, Dominicana y Puerto Rico).

Poco se supo del destino de “Villa” tras su incursión en 1953 en los Royals de Winnipeg (Canadá), el Escogido (Dominicana) y Mérida (México), que fueron sus últimos registros deportivos que han llegado a nuestras manos. Solo que emigró a los Estados Unidos y en Nueva York fue donde murió el 8 de junio de 1990.

En Cuba con Estados Unidos

Aunque de Ángel de Meza escribiré más adelante por lo interesante que resultó su vida como atleta y en lo personal, no quiero cerrar mi artículo sin hacer una mención sobre su presencia con la conocida “Legión Americana” en la Guerra de Independencia surgida el 24 de febrero de 1895.

No existen referencias de otro jugador de béisbol que haya sido parte de aquel enfrentamiento que unió en el campo de batalla a Cuba, España y Estados Unidos, y de no ser por el hallazgo de sus restos óseos en el panteón del Cementerio de Colón dedicado a los caídos con el citado ejército, este detalle hubiera pasado inadvertido.

Solo lo que se tenía hasta hace cuatro o cinco años, que fue uno de los más de treinta cubanos que cambiaron las armas por el bate y el guante para poner en riesgo su vida en pos de la independencia de su patria. Pero esa es otra historia todavía más larga que en su momento volverá a ser tema de un nuevo artículo.

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