Por Jesús Alaín Fernández/@JesusLCA2017

En el ABC del béisbol el campocorto juega un papel primordial. El jugador estándar para la posición pasó del defensor nato (Ozzie Smith como modelo) a un jugador que pudiera dar con su bate tanto como lo que su guante es capaz de producir (con la marca de la casa impuesta por Derek Jeter y Alex Rodríguez).

Los jugadores de la posición “6” son tradicionalmente los más buscados por los equipos, y desde hace algunos años, han estado poniendo en sus cuentas bancarias muchos de los cheques más generosos de todo el béisbol.

Baste recordar los megacontratos recientes de Francisco Lindor (341 millones por 10 temporadas) y Fernando Tatis Jr (340 por 14 temporadas), para no tocar a Wander Franco y su bien temprana firma con los Rays de Tampa. Igual, si miramos los salarios a devengar en el 2022 de los jugadores de la izquierda de la intermedia más onerosos al inicio de la actual agencia libre entenderemos un poco por donde van las cosas, o mejor, que esperar de la actual agencia libre.

Francisco Lindor lideraba la lista con 34.1 millones para el 2022, Xander Bogaerts con 20 millones, Trea Turner que irá a arbitraje y podría recibir (según SPOCTRAC) 18.5 millones, Brandon Crawford con 16 y Didi Gregorius, luego de una temporada a la baja, con 15.25.

Nombres como Corey Seager, Javi Baez, Trevor Story, y Carlos Correa han estado poniendo salsa al periodo de negociación del 2021/2022. Algunos comprometieron su futuro casi al sonar el gong del parón patronal y otros quedaron a la espera de que las hostilidades se reanuden para buscar nueva casa.

El primer gran zarpazo lo dio el ex campocorto de los Dodgers de los Ángeles y dueño casi en absoluto de las postemporada 2020 que vio a los Dodgers coronarse. Corey Seager se alzó con el sexto mayor contrato de la historia del béisbol luego de firmar con Texas por 325 millones y 10 temporadas.  

El boricua Javi Baez fue otro que se guardó nada para más adelante y se comprometió con los Tigres de Detroit por 140 millones y seis temporadas.

De los que quedan atrás, Carlos Correa es la vedette. El también boricua será sin dudas el más buscado por los pretendientes que buscan redondear su lineup. Luego de una temporada de .279 con OPS de .850, 26 jonrones con 104 anotadas y 92 empujadas el ex jugador de los Astros de Houston podrá aspirar a, visto desde sus propias palabras, “un gran contrato que otros con mayor edad han logrado”.

SPOCTRAC lo pone firmando por unos 26.6 millones por temporada y entre 7 y 10 años.

Rangers  y Tigres han cerrado la puerta a su llegada y él mismo se puso difícil arribar a New York, pero tiene un mercado amplísimo. Los equipos con chances de firmarlo también pesan la oferta calificada que rechazó y las implicaciones en materia de puestos de draft.

Trevor Story es arena de otro costal. El jugador viene de los Rockies de Colorado y Denver ha sido tradicionalmente considerado paradisíaco para los bateadores. No obstante, en el 2021 pegó en casa menos (11) de la mitad de todos los batazos de vuelta completa (24) y muchos jugadores que ha salido del Coors Field (Nolan Arenado el más reciente) han probado su valía ofensiva en otros lares. Su WAR de 13.6 desde el 2018 es el segundo mejor de todas las Grandes Ligas desde el 2018 en la posición.

 Aun cuando en muchas métricas defensivas el jugador de 29 años está por debajo del promedio su contrato (presumiblemente codiciado por los Philies, Astros, Yankees) tendrá muchos dígitos y suficiente tiempo para poder contarlos todos.

Por último el nuestro, José Iglesias. Sin ánimo de establecer una comparación a todas luces desigual, Candelita puso números que solo hay que mirarlos desde el ángulo correcto. Su xBA (promedio de bateo esperado) es el décimo entre todos los torpederos de las Grandes Ligas en la temporada finalizada. Nombres y hombres como Brandon Crawford  y Willy Adames (nominados al Bate de Plata 2021), Francisco Lindor, Dansby Swnason, Trevor Story y Javi Baez solo por mencionar algunos quedaron por detrás del cubano.

Su promedio de fildeo, aun cuando este ya no es la estadística que manda a la defensiva, fue de .982. Y lo que con seguridad ninguna métrica puede evaluar es el espectáculo que supone verlo jugar en su posición.

José estará cumpliendo antes del play ball en el 2022 los 32 años de edad y aun cuando no hay rumores que lo vinculen aun a ninguna franja geográfica el cubano deberá tener trabajo en el 2022.

En fin, los jugadores del campo corto son como el plato fuerte de la agencia libre. Cuando se desate la fuerza contenida por este parón patronal estaremos viendo de que son capaces las billeteras cuando de torpederos se trata.

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