Por Juan Páez

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Yulieski Gurriel sigue desafiando al tiempo. Con 37 años de edad, el primera base continúa dando cátedras de cómo ser un gran bateador en las Grandes Ligas. Aún lejos de posibles signos de declive, se ganó el título de bateo en la Liga Americana y tuvo otra cosecha de gran valor para unos Astros de Houston que estuvieron a nada de conseguir su segundo trofeo de Serie Mundial en cinco temporadas.

Gurriel brilló y fue constante de principio a fin. En 143 juegos, estableció un tope personal en hits, al disparar 169. Aunque su poder no estuvo tan de manifiesto, totalizó 31 dobles y 15 jonrones. También sumó 81 impulsadas, 83 anotadas y 59 bases por bolas, marca con la que también impuso una nueva marca máxima en su carrera. Se ponchó apenas 68 veces y bateó para promedios de .319/.383/.462, con OPS de .846. Curiosamente, lideró la liga en elevados de sacrificio, con 12.

Todo esto se combinó con una excelente defensiva en primera base, que le hizo merecedor del Guante de Oro en la inicial. El Yuli venció a Matt Olson, de los Atléticos de Oakland, y a Jared Walsh, de los Angelinos de Los Ángeles y de Anaheim. El nacido en Sancti Spiritus solo cometió seis errores en todo el año y fue segundo en carreras salvadas, con cinco, únicamente por debajo de Olson (6).

Volviendo a lo hecho ofensivamente, Gurriel (octavo pelotero con más hits en la Liga Americana) se encargó por sí mismo de capturar su título de bateo. Entre septiembre y octubre, en 27 juegos, el Yuli retumbó con el madero y registró más hits que en cualquier otro mes (35). Así dejó promedio de .343 en ese lapso y pudo elevar su average general a .319, con lo que le bastó para imponerse a su compañero Michael Brantley y a Vladimir Guerrero Jr. (Azulejos de Toronto), quienes compartieron el segundo lugar, al cerrar el torneo con .311.

Con ese cetro de bateo, la leyenda cubana agrandó su legado todavía más. No solo se convirtió en el segundo cubano en ganar la corona (el otro es Tony Oliva), sino que también es el cuarto jugador en ser reconocido como campeón de bateo en sus temporadas de 37 años o más desde 1980. Los otros tres son mitos del juego: George Brett, Tony Gwynn y Barry Bonds, quien es el más longevo en ganar el título en la historia (40 años, 71 días).

Tales números hicieron que los Astros no tardaran en ejercer la opción en su contrato para jugar con ellos, al menos, un año más. En 2022, jugará con la edad (según las reglas de MLB) de 38 edad pese a que no los cumplirá hasta el 9 de junio. En esa entrante campaña, el Yuli tendrá la misión de tener otro año respetable para conseguir contrato sin problemas para la temporada del 2023.

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