Por Juan Páez

Por suerte, la rehabilitación de ambos pasó sin problemas y retornaron a las lomitas de las Grandes Ligas en la recién finalizada campaña. De los dos, Morejón fue quien más tiempo acompañó al equipo grande, mientras que el derecho Báez pasó la mayor parte de la zafra en las Ligas Menores.

Empezando por Morejón, este retomó todo donde lo dejó aquel abril de 2021. Su enorme talento en el montículo le permitió ocupar un puesto importante en el bullpen de los religiosos y del mánager Bob Melvin desde que hizo su debut este año, el 7 de junio.

Ante la difícil toletería de los Mets de Nueva York, Morejón concretó su retorno a la Gran Carpa con 2.0 innings en blanco y un ponche, además de mostrar rectas que se acercaban a las 100 millas por hora. Para mala suerte, después de esa presentación, fue víctima del COVID-19 y no volvió a lanzar sino hasta el 19 del mismo mes. Tras repetir actuación el 22 de junio, sufrió una lesión en el hombro izquierdo y se ausentó hasta el 13 de julio.

Pese a que no le fue del todo bien en sus cuatro presentaciones en el séptimo mes del año, el zurdo cubano mostró lo mejor de su potencial en el mes de agosto. En 14.2 episodios lanzados en 11 trabajos, permitió 12 hits y una sola carrera limpia, con tres boletos y 13 ponches propinados, además de una minúscula efectividad de 0.61. En tal lapso, los contrarios le batearon para .222/.276/.259, ganó dos juegos y se anotó tres holds.

A Morejón le costó mantener ese éxito y tuvo problemas nuevamente en agosto, mes en el que recibió nueve hits y ocho rayitas limpias en 10.0 entradas, para una alta efectividad de 7.20.

En total, antes de meterse en la postemporada, culminó la ronda regular con 34.0 innings lanzados, 16 carreras limpias permitidas, nueve bases por bolas, 28 abanicados, récord de 5-1, cinco holds y efectividad de 4.24, además de un WHIP de 1.176, a lo largo de 26 juegos.

En la fiesta de octubre, Morejón acompañó a los Padres hasta la Serie de Campeonato y verdaderamente no tuvo mucha acción, aunque siempre estuvo en el roster del club. En la Serie del Wild Card frente a los Mets, tuvo una aparición y permitió cuatro carreras sucias sin sacar siquiera un out. No participó en la Serie Divisional ante los Dodgers de Los Ángeles y solo participó en una ocasión en la Serie de Campeonato, con 1.0 entrada en blanco.

Para el 2023, San Diego espera probarlo en el Spring Training como abridor para determinar si el joven cubano, de apenas 23 años de edad, puede ocupar ese rol en el largo plazo.

POCA ACCIÓN

Pasando a lo hecho por Báez, este vio muy poco en su retorno a las Grandes Ligas. Este comenzó su paso por las Menores en el 2022 con cuatro presentaciones de rehabilitación en Clase A, luego pasó a Doble A con el San Antonio Missions y lució con efectividad de 2.41 en 18.2 capítulos de 24 ponches.

Posteriormente, Pasó a Triple A y registró seis trabajos antes de que los Padres lo llamaran a las Grandes Ligas. 

En el mejor béisbol del mundo, tuvo dos apariciones. En la primera, el 30 de julio, tiró 1.0 inning en blanco y retiró sin problemas, con solo 12 pitcheos, a los tres bateadores que enfrentó de los Mellizos de Minnesota. El 2 de agosto, contra los Rockies de Colorado, volvió a lanzar 1.0 episodio sin carreras, permitió un hit y ponchó a dos rivales. Fue todo para él.

El resto de la temporada, todo en Triple A, fue bastante bueno para él aunque sus números no lo reflejen así. La realidad es que tuvo dos actuaciones deplorables en las que permitió, de manera combinada, 12 carreras limpias. Pero sacando esas dos presentaciones, su efectividad habría sido 3.38 en sus últimos 16.0 innings lanzados.

Pensando en el 2023, Báez debería tener múltiples oportunidades de quedarse en el equipo grande de los Padres. Para él, ese viaje lleno de chances comenzará en febrero, cuando arranquen los Entrenamientos Primaverales.

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