Después de ganar sus primeros tres encuentros en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la ilusión del Equipo Cuba de extender el invicto se terminó apenas inició el juego de este 4 de agosto. En el primer duelo de la Super Ronda, Panamá firmó un categórico 6x2 en un partido recortado a siete entradas, donde todo se resolvió en una sola y fatídica pesadilla de primer episodio.
La debacle cubana tuvo nombre y rostro en el abridor Fher Cejas Pérez, quien vivió un bautizo de fuego que rozó la pesadilla. El derecho no pudo retirar a un solo bateador y sufrió un castigo implacable: tres hits, cuatro carreras limpias, un boleto y un jonrón en apenas 13 lanzamientos.
Un comienzo de pesadilla del Equipo Cuba
Los panameños desfilaron por la caja registradora en esa tormentosa apertura, coronada por un descomunal batazo de cuatro carreras del receptor Erasmo Joel Caballero Ruiz. Con un lapidario 6-0 en la pizarra, todavía sin out, el juego quedó virtualmente sentenciado en el amanecer de la tarde en Santo Domingo.
El abismo inicial obligó a Cuba a apelar a la desesperación con un carrusel de relevistas. Andy Vargas Lescaille batalló con el fuego enemigo, mientras que Jeonil Gutiérres ofreció un oasis de tranquilidad con 2.2 entradas impecables en blanco y tres ponches, seguido por un séptimo episodio limpio de Yuniel Batista Ramírez.
La gran paradoja del encuentro radicó en la ofensiva: los bates antillanos no estuvieron mudos. Cuba conectó un total de 10 imparables —la misma cifra que su rival—, destacando la perfección de Luis Vicente Mateo Terry (4-4) y la oportuna actuación del emergente Yulieski Miguel Remón Tejeda (2-2 con una impulsada). Sin embargo, la artillería careció de brújula colectiva y se estancó con una solitaria carrera empujada como equipo.
Apenas alcanzaron para evitar la blanqueada con rayitas solitarias en el quinto y séptimo capítulo, pero cada intento de rebelión chocó contra el muro impuesto por el abridor Harold Arauz y el relevista Davis Romero, quien terminó llevándose la victoria.
Cambia el panorama
El 6-2 final dejó un sabor sumamente amargo. Panamá celebró una victoria estratégica basada en un mazazo quirúrgico y oportuno, mientras que Cuba se despidió con la dolorosa certeza de que en la alta competencia, regalar trece lanzamientos y un primer inning en blanco equivale a entregar la batalla entera.
No obstante, la posibilidad continúa siendo amplia para optar por una medalla en esta justa, puesto que le quedan par de cotejos, ante sus similares de Colombia y Nicaragua, respectivamente. De sumar par de conquistas es casi seguro que estarán en el juego por el oro. Mientras, con un lauro más tendrán que esperar por una combinación de resultados.