Béisbol cubano en Sidney… 20 años después

Hace veinte años el mundo se le venía abajo al béisbol cubano, pues en Sidney, durante los Juegos Olímpicos, la escuadra antillana caía ante Estados Unidos durante la discusión de la medalla de oro.

A todas luces una plata olímpica no es un mal resultado pero para el ego sobredimensionado de la pelota criolla, el suceso fue un cataclismo; cuando Yasser Gómez cedió el out 27 en línea corta al left field, fue como si explotara la burbuja de cristal en la cual vivíamos hasta entonces.

Más allá de Servio Borges y sus posibles desaciertos, el dominio del derecho Ben Sheets fue total y desde ese jonrón en el mismo primer inning, el rostro de Pedro Luis Lazo decía todo- hoy no es el día-

Hasta ese instante, nos creíamos los reyes del universo beisbolero, como si el amateurismo fuera el primer nivel y es cierto que teníamos tradición y resultados pero hasta ahí, cuando dos años antes, en 1998 los profesionales comenzaron a insertarse en nuestro panorama, las cosas fueron cambiando; deducir lo que sucedió en Australia, no era nada imposible.

Apuntes de Sidney…

Para muchos lo ocurrido fue producto de un maleficio, pues un año antes, en 1999, Alfonso Urquiola había clasificado a la escuadra nacional cuando ganó los Juegos Panamericanos en Winnipeg.

A raíz del éxito, el pinareño debía asumir los jalones también en las Olimpiadas pero no, sin explicación alguna, los entonces directivos decidieron colocar al mítico Servio Borges.

Aquel era un equipo de estelares, a los ya tradicionales Kindelán, Pacheco, Linares y German Mesa se les unieron otros como Miguel Caldés, Antonio Scull y Oscar Macías. Con una maquinaria así, todo parecía posible pero sin lugar a dudas, ese torneo de béisbol era muy superior a los de 1992 y 1996.

A pesar de caer en Sidney ante Holanda en la etapa clasificatoria, los cubanos avanzaron sin problemas pero los norteamericanos no creyeron en la estampa de supersónico con la cual Pedro Luis Lazo  subió al montículo.

Al final…

El sueño de una tercera medalla de oro olímpica se esfumó en Sidney y hubo de esperar cuatro años después para hacerlo realidad.

En lo personal pienso que fue un buen torneo para el equipo Cuba, pues como ya comente había más calidad.

Si algo positivo quedó de aquella competencia es que nos hizo poner los pies sobre la tierra… éramos buenos, muy buenos diría pero no para tanto.

De recuerdos vivimos y en ello la memoria como elemento vital, le da forma a nuestra conciencia.

Hoy fuimos veinte años atrás, justo cuando un nuevo siglo comenzaba. Desde entonces las cosas para la pelota cubana empezaron a verse de un modo diferente, para bien o para mal, así fue y con eso lastramos hoy.

Nos vemos a la vuelta.

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