Industrialista Luis Alberto González: «Me retiré y ningún directivo de la capital me preguntó por qué»

Entre Industriales y Metropolitanos fue alternando su carrera, con mayores períodos en el equipo azul, sus dos últimas temporadas en la pelota cubana sería vistiendo el rojo de los Metros, pero tuvo un sufrido adiós.

Entre Industriales y Metropolitanos fue alternando su carrera, con mayores períodos en el equipo azul, sus dos últimas temporadas en la pelota cubana sería vistiendo el rojo de los Metros, pero tuvo un sufrido adiós.
Entre Industriales y Metropolitanos fue alternando su carrera, con mayores períodos en el equipo azul, sus dos últimas temporadas en la pelota cubana sería vistiendo el rojo de los Metros, pero tuvo un sufrido adiós.

Por Darien Medina 

   Con Luis Alberto González “El Queso” se repite una de las tantas historias que abundan en nuestro béisbol, en la que inexplicablemente se pasa al olvido, así, sin más ni menos; el irrespeto por la historia y el pasado, del que quedan salvados muy pocos, muchas veces por alguna conveniencia. 

   «Creo que merecí muchas más oportunidades en nuestro equipo nacional, pero los que dirigen el béisbol toman sus decisiones y no estaba dentro de ellas. Participé en algunos eventos con el Cuba B y si fueron injustos se los dejo a ellos y a los fanáticos que saben lo que hice en nuestra pelota», asegura Luis Alberto González sin rencor sobre esas posibles deudas con su carrera. 

   Fueron 19 Series Nacionales, con 102 juegos ganados y 69 derrotas, un promedio de limpias de 3.48, los oponentes le batearon para 259, además de dos títulos nacionales vistiendo el uniforme de Industriales. 

   Todo comenzó con nueve años en Santa María, en el Cotorro, (municipio situado en el extremo sur de la provincia La Habana). Se desempeñaba como lanzador y torpedero y a los 11 ya estaba en la EIDE; es ahí donde nace el apodo que lo acompaña hasta hoy “El Queso”. 

   «Era el jugador más pequeño en la categoría 11-12 y la EIDE en ese tiempo empezaba por el 13-14 años y uno de los jugadores amigo mío del Cotorro sabía que me gustaba mucho el queso, no era de buen apetito y eso era lo que más comía y en el comedor me llama así un día delante de todos, me molesté y le lancé unas piedras y así se me quedó el apodo», recuerda. 

   Fueron cinco años en la EIDE antes de hacer su entrada en la ESPA provincial logrando en su primer año el título en el Campeonato Nacional Juvenil celebrado en Guantánamo, las puertas del equipo nacional en la categoría le fueron abiertas al participar en la cita mundialista en Edmonton, Canadá. 

   «La etapa juvenil fue muy importante para mí. En mi primer año en la categoría tuve una participación importante en el nacional el cual me ayudó a estar en la preselección del siguiente año. Ya en el mundial el equipo era bien fuerte con muy buenos jugadores que todos llegaron a Series Nacionales e hicieron un buen papel con sus provincias, para mí fue una etapa muy linda». 

   Su llegada a la Serie Nacional se produce en la temporada 1985-1986 con Metropolitanos. Fueron tres años en esta primera etapa: «Fue muy importante para mí, sería el inicio de una larga carrera además de servirme de adaptación a ese tipo de competencia de un nivel mucho mayor del que yo venía enfrentando, lo vi como una escuela, me ayudó mucho como lanzador, tuve muy buenos entrenadores de pticheo y compañeros de equipo que con el tiempo pasaron a Industriales también». 

   Tras sus tres primeras temporadas con Metropolitanos llegó a Industriales, tuvo gran peso a su entender la salida de lanzadores como Rafael Gómez Mena, José Modesto Darcourt, entre otros. Y bajo las órdenes de Pedro Medina logró el título nacional en 1996 por lo que ese año tuvo una significación mucho mayor para él. 

   «Fue una temporada muy provechosa porque comenzaba a ser lanzador abridor y tuve la suerte de que en la etapa clasificatoria pude actuar en esa función ya en la postemporada le lancé dos excelentes juegos a Pinar del Río que le ganamos en cuatro partidos consecutivos y luego vamos contra Villa Clara un excelente equipo al que le ganamos en seis desafíos», comenta. 

   «Lancé en dos partidos, pero no tuve decisión, lo que más recuerdo de ese campeonato fueron los deseos de todos los excelentes jugadores del equipo que lo dieron todo por ese titulo, después de 13 años sin obtenerlo», agrega. 

   Luis Alberto guarda entre sus mayores insatisfacciones la derrota en la final que discutieron contra Santiago de Cuba, luego de ir delante tres juegos por dos; son de esos recuerdos con los que cada deportista debe saber convivir, junto a las satisfacciones.  

   «Haber jugado tantos años en Industriales y lograr tantas cosas buenas no sólo en el terreno, sino también con los seguidores de ese equipo que son muchos, además de haber logrado dos campeonatos, es muy grato al igual que haber compartido con muchísimos jugadores de gran nivel». 

   Entre Industriales y Metropolitanos fue alternando su carrera, con mayores períodos en el equipo azul, sus dos últimas temporadas en la pelota cubana sería vistiendo el rojo de los Metros, pero tuvo un sufrido adiós.  

   «Mis últimas temporadas las jugué con Metropolitanos porque ya en Industriales el director en ese momento no me estaba utilizando como yo deseaba y creo que merecía por mi trayectoria con ese equipo más protagonismo. Comencé a trabajar como relevista con el director Juan Padilla que depositó toda su confianza en mí y logré ese año una de mis mejores campañas y le daré un dato que muy pocos deben recordar, fui el único lanzador en la capital en lograr su victoria cien con el equipo Metropolitanos y me retiré del béisbol y ninguno de los directivos de la capital se me acercó para preguntarme el porqué de mi decisión después de tantos años, pero eso se los dejo a ellos». 

   Fueron casi dos décadas en Series Nacionales, una cifra que muy pocos lanzadores cubanos pueden exhibir, Luis Alberto lo logró. «La mayor virtud para lograr una carrera tan extensa fue la dedicación y el amor a la camiseta y de representar a la capital como los aficionados se lo merecían y también escuchar no sólo a mis entrenadores, sino también a mis compañeros de equipo que fueron de mucha ayuda y experiencia, pude haber ayudado más pero tomé la decisión de terminar a tiempo y creo que dejé una buena imagen». 

   En la actualidad Luis Alberto radica en Venezuela trabaja como entrenador de pitcheo, desde hace más de 10 años ayuda a jóvenes talentos a lograr sus sueños de llegar a las Grandes Ligas y ya varios lo han hecho.  

   Sin un contacto directo con nuestro béisbol, comparte su criterio acerca de la situación actual de este deporte en Cuba y no se aleja del pensar de muchos. «Se debe tener mayor roce con jugadores y equipos de mayor nivel y que se pueda jugar a un alto nivel como profesionales, ese es mi pensar y creo que el de muchos otros».

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