Por Jesús Alaín Fernández/@JesusLCA2017

Empezó la Serie Final de LIDOM con un partido de altos y bajos, muy parecido a una carrera de fondo en la que la delantera se alterna continuamente, pero en el que quedaron pocas uñas para la continuidad de la postemporada. Un plato fuerte con sabor gourmet, y lo mejor, también con un extrainning que no nos dejó con hambre de ver buen béisbol.

Para solo tener una idea de la agresividad en el juego, de las ganas de ganar que todos los jugadores le están poniendo a la recta final pongo sobre la mesa un dato. En 160 encuentros de la temporada regular se robaron 182 bases para un promedio de 1.13785 bases por partido. Solo en el juego uno de la final en siete ocasiones la base adicional llegó por la vía de la estafa.

Y ese estilo de juego fue el que propició la victoria a las Estrellas Orientales en la baja de la oncena entrada. Gustavo Núñez logró pegar un indiscutible luego del primer out del inning. El lanzamiento descontrolado de Huascar Brazobán lo llevó a la intermedia y entonces vino la jugada decisiva e inesperada. Con dos outs y Junior Lake en el cajón de bateo en cuenta dos strikes, dos bolas (finalmente se ponchó) y Canó llegando detrás nadie podía prever un intento de robo de la tercera. Esa sorpresa acarreó el error en tiro del receptor a la antesala abriendo las puertas del home a la carrera de la victoria de los paquidermos.

El propio Gustavo había sido el autor del empate en la baja de la novena para mandar el juego a entradas extras. ¿El juego de su vida?

El abridor de los Potros fue el cubano Raúl Valdés. El zurdo de 44 años sigue mostrando que está para poner récords en cuanto a longevidad en el béisbol de alto nivel competitivo y avanzó por 6.2 entradas con dos anotaciones permitidas, cinco chocolates y una base por bolas regalada. Su rival en la arrancada, Andy Otero tiro por cinco capítulos y no se mostró fino de control (5 BB) aunque se las arregló para andar su posta sin permitir libertades más allá de la empujada por Henry Urrutia en la alta de la primera con sacrificio de fly al center.

Henry, por su parte, se fue de 3-0 aunque empujó la primera de los Gigantes y recibió un boleto intencional.

José Siri (Dos bases robadas) se echó el equipo al hombro empujando tres anotaciones y materializando otra sobre el home. Su jonrón en la novena pareció una sentencia confirmatoria del resultado final pues giró la mesa y puso a los Gigantes en posición de victoria. No obstante, la máxima de “esto no se acaba hasta que no se acaba” dijo presente en el Tetelo Vargas. Hanser Alberto pegó tres imparables pero Urrutia, Ozuna y el antesalista Kelvin Gutiérrez se juntaron para 13 turnos sin producir.

Por los orientales Gustavo Núñez (5-2, 1R, 1RBI) y el receptor Christian Bethancourt (4-2, 1R, 1RBI) llevaron las voz cantante mientras que el relevista Román Méndez se llevó la victoria a casa.

Para el segundo de la serie dos temas centran la atención. La posibilidad latente de un duelo entre cubanos, Elián Leyva y Yunesky Maya. Leyva recién fue seleccionado mejor lanzador del invierno mexicano y Maya fue la selección número uno del Draft de Refuerzo para la Serie Final del béisbol mexicano.

El otro punto, Tatis Jr. en la banca de las Estrellas Orientales y la posibilidad, aun latente, de que Fernando Tatis Sr. pueda contar con él para algún turno al bate en las noches por venir.

Para la cobertura completa, el resumen del resto de las jornadas aquí.

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