Por Yasel Porto

El mayor jonronero por números de las Series Nacionales (487) ha sido y será quizá para siempre el santiaguero Orestes Kindelán. Pero además de la grandeza plasmada en números por el miembro del Salón de la Fama del béisbol cubano, el oriundo de Palma Soriano ha sido capaz de trascender en otros aspectos en los que se incluyen sus condiciones personales.

Hoy se extraña al conocido “Tambor Mayor” en los terrenos cubanos, pues vale recordar que después de su etapa como pelotero sobresalió como entrenador de bateo y luego en la dirección de las Avispas santiagueras. Incluso en la primera de estas dos funciones llegó a ser parte del equipo Cuba en una etapa donde eran muchos los candidatos con alto nivel para ese puesto.

Con su modestia y sencillez muy propia del cuarto bate por década y media de la selección provincial y nacional, éste mandó mensaje a sus seguidores a través de un programa emitido por la televisión de la Isla.

“Si tengo que pedir disculpas las pediría por no estar trabajando en la Serie Nacional”. Y aclaró luego el por qué ha estado más apartado en comparación con otras etapas del actual siglo.

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“Hay cosas que pasan en la vida que a veces hacen alejarte de algo que siempre has querido y amado. Hasta que no tenga la posibilidad de resolver esos problemas no estaría de nuevo dentro de la Serie Nacional”.

Pero eso no quiere decir según el propio Kindelán, que tenga cerradas las puertas actualmente para todo. “Me mantengo ayudando a los muchachos, contribuyendo a su desarrollo, dándole a las personas una buena respuesta, para eso siempre estoy presente. Porque es que todo lo que tengo hoy en mi vida se lo tengo que agradecer al béisbol”, concluyó sobre este tema el líder histórico en jonrones y carreras impulsadas dentro de todos los campeonatos que se han efectuado en Cuba desde el surgimiento del béisbol.

Kindelán fungió como manager de Santiago de Cuba durante solo una campaña. Su entrada y su salida estuvo marcada por la polémica. Primero porque cuando llegó, el trabajo de Reutilio Hurtado todavía era muy corto como para relevarlo de su cargo, y lo mismo podría aplicar el 13 de junio de 2018 cuando Eriberto Rosales asumió el rol de manager de las Avispas.

En aquella ocasión se utilizaron algunas justificaciones incluso a nivel de Comisión Nacional. El entonces Director Nacional de Béisbol Yovani Aragón había cuestionado la ausencia del gran jonronero al seminario de directores de equipo. También se especuló que su destitución tuvo que ver con la emigración del hijo de Orestes para negociar un contrato fuera de Cuba.

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Hasta ese momento Santiago de Cuba nombraba a su quinto manager en igual cantidad de temporadas. Alcides Sánchez, Evenecer Godínez, Reutilio Hurtado, Kindelán y el entonces debutante Rosales. La desesperación extrema por regresar a los planes estelares llevó a los directivos a tomar estas decisiones nefastas de estos cambios año tras año, los que generan una inestabilidad extrema y obligan a que cualquier estrategia se centra en un plazo corto, aún cuando sus jugadores no estén preparados para un gran salto.

Si bien es real que un balance de 21-24 no es un gran resultado, a favor del protagonista de este escrito hay que resaltar que se quedó a escasos partidos de la clasificación (4), y con él Santiago experimentó su mejor inicio en casi una década tras ganar 6 de las primeras 7 subseries del certamen.

Nadie puede interpretar la mente de los demás, pero será poco probable volver a ver a Kindelán al frente de un equipo en la Serie Nacional. Quizá incluso su presencia oficial en el roster de las Avispas tampoco se materialice en largo tiempo.

Eso es lo que pasa cuando falta el respeto de los que tienen el poder para decidir, y en su accionar no se fijan de la manera que tratan a quienes se ganaron el calificativo de héroes deportivos para millones de personas y que son y serán símbolos de un deporte tan especial para un país entero.

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No es criticar por criticar a los que dirigen, pero hay hechos imposibles de justificar y ante los cuales callar sería una complicidad total con ese irrespeto. Perder a un hombre como Kindelán, con la capacidad y los deseos para contribuir, es algo imperdonable teniendo en cuenta la manera oscura y oculta de todo ese proceso. No se fue para siempre del béisbol, e incluso de vez en cuando se le ve en su querido “Guillermón” compartiendo con fanáticos y peloteros. Pero no es lo que merece él ni lo que necesita su provincia.

Su disculpa a la afición es la mejor respuesta. Es la demostración de la ética y profesionalidad que no tuvieron con él. Tan colosal y profunda como todos esos jonrones que lo convirtieron en una verdadera leyenda cubana.

12 comentarios en “Grande Kindelán: El «Tambor Mayor» SE DISCULPÓ con los cubanos”

  1. Al final, leo y vuelvo a leer y el trabajo me parece el primer capítulo de una novela o, mejor, de una película de misterio o suspenso.

  2. Mis respeto para ese grande, daba gusto verlo jugar en el Latino, esa etapa Santiago vs Industriales, ese show será muy difícil volverlo a disfrutar de esa manera. Yo soy fan del tambor, aunque soy industrialista. Bendiciones Kinde, cómo dijo el más grande de los cubanos, toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz, los que te aman y te respetan siempre te llevarán en el corazón

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