De grandes ligas a peloteros aficionados: El salto al vacío del beisbol en Cuba entre 1961 y 1962

Cuba experimentó un cambio radical en su historia deportiva

En 1962, Cuba experimentó un cambio radical en su historia deportiva con la eliminación del béisbol profesional y la instauración de la Serie Nacional. Si bien las autoridades lo presentaron como un avance, la realidad es que significó un retroceso significativo en la calidad del béisbol cubano.

Un antes y un después

La liga profesional cubana pre-1962 era considerada la segunda mejor del mundo, solo por detrás de las Grandes Ligas. Contó con estrellas de talla mundial (cerca de 30 salones de Fama de Cooperstown) como José Méndez, Oscar Charleston, Adolfo Luque, Martín Dihigo, Cristóbal Torriente, Josh Gibson, Brooks Robinson, Orestes Miñoso, Antonio «Tony» Taylor y Octavio Rojas, quienes brillaban en un ambiente de alto nivel y show.

En cambio, la Serie Nacional no ha logrado alcanzar las cotas de calidad y competitividad de la era profesional. La falta de roce internacional, el aislamiento del circuito nacional, la introducción del bate de aluminio, las constantes modificaciones estructurales y la desaparición de equipos históricos han generado un vacío entre los fanáticos.

Gráfica que compara a los líderes individuales del último campeonato de la Liga Profesional y la primera Serie Nacional.

La gráfica compara a los líderes individuales del último campeonato de la Liga Profesional y la primera Serie Nacional. El líder de bateo de ese campeonato invernal profesional fue Octavio Rojas, quien brilló durante 16 temporadas en las Grandes Ligas, participando en cinco Juegos de Estrellas. El líder en jonrones fue Julio Bécquer, con siete temporadas en MLB. El mejor pitcher, en efectividad y juegos ganados, fue Pedro Ramos, con 15 zafras en las Grandes Ligas y más de 100 victorias. El novato del año fue Luis Tiant, considerado el pitcher cubano con mejor desempeño en la historia de las Mayores.

En contraste, la Serie Nacional vio a jugadores como Edwin Walters, Urbano González o Alfredo Street, quienes, si bien tenían cierta notoriedad dentro del circuito de la antigua Liga Nacional de Béisbol Aficionado, carecían del reconocimiento popular debido a jugar en un béisbol de menor nivel. 

La diferencia de calidad era evidente. La prensa de la época, como el periódico Noticias de Hoy, incluso creó una sección llamada “Nuestras Estrellas”, para promocionar y dar a conocer a las figuras «amateurs» a partir de mediados de 1961, preparando al lector para la inminente sustitución de los profesionales por estos peloteros aficionados.

Las promesas incumplidas

Por su parte, las autoridades cubanas prometieron que la Serie Nacional sería un torneo de alto nivel que superaría al béisbol profesional. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. El nivel de los peloteros disminuyó considerablemente, lo que trataron de enmascarar con una fuerte propaganda mediática.

Un legado perdido en Cuba

La eliminación del béisbol profesional privó a Cuba de una rica tradición beisbolera de calidad y de una importante fuente de ingresos. Además, generó un éxodo de talento buscando primeramente la libertad en todos los aspectos de la vida, escapando de un país que se proclamaba socialista y comunista, lo cual debilitó aún más el nivel del béisbol nacional. En ese año de 1961, un total de 19 cubanos jugaron en las Grandes Ligas, siendo el país extranjero con más jugadores en el circuito. (Datos de baseball-almanac.com)

Reflexión Final: La decisión de eliminar el béisbol profesional en Cuba, sigue siendo un tema controversial. Si bien la Serie Nacional ha tenido sus logros, es evidente que el país perdió una época dorada de este deporte. Es importante recordar y preservar el legado del béisbol profesional cubano como un capítulo fundamental en la historia deportiva de la isla.

¿Podrá el béisbol cubano recuperar la grandeza del pasado?

Esa es una pregunta que su respuesta pasa invariablemente por la caída de la dictadura en Cuba y el rígido control en todas las esferas del país, limitando su desarrollo socio-económico, aspecto que impacta duramente a “la pelota”. Lo que sí es cierto es que la eliminación del béisbol profesional fue un paso atrás que aún tiene repercusiones en la actualidad.

Por Carlos Rojas

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