Por Jesús Pérez Vichot (Chuchi)

¿Qué pelotero no ha soñado con jugar en los Yankees? Claro, excepciones siempre hay, ahí tenemos, por el ejemplo, el caso de Vladimir Guerrero Jr. Pero lo más común es que cualquier deportista desee representar al equipo más emblemático en el deporte que practica.

Vlady Jr. nació en Canadá, pero se siente dominicano de pura sepa, al punto que los representará en el próximo Clásico Mundial de Béisbol 2023. Casualmente son muchos los jugadores nacidos en la isla de Quisqueya que han militado en el equipo de los Yankees.

El primer pelotero dominicano que jugó con el conjunto neoyorquino fue Pedro González, que se desempeñó como infielder y jardinero. Debutó el 11 de abril de 1963 y permaneció en el club hasta 1965. No tuvo grandes resultados con los del Bronx, no conectó cuadrangular en 157 comparecencias al bate y su promedio de bateo fue .266.

El estelar intermedista debutó en Las Mayores el 3 de mayo de 2005 precisamente con los Yankees. Ese mismo año finalizó segundo en la votación por el Premio Novato del Año de la Liga Americana. Estuvo en el equipo neoyorquino hasta 2013, acumulando en ese lapso 1649 hits, 375 dobles, 204 jonrones, 822 carreras remolcadas y promedios de .309/.355/.504/.860 en 1374 juegos.

Canó con los Yankees ganó un anillo de Serie Mundial (2009), fue cinco veces All Star, se adueñó de cinco Bates de Plata y dos Guantes de Oro. Además, en cuatros ocasiones terminó en el top 10 en la lucha por el Premio al Jugador Más Valioso. Con el respeto que se merecen otros grandes segundas bases en la historia de la franquicia, el dominicano en mi opinión debe considerarse como el número uno.

El otro jugador de posición quisqueyano que se lució durante su estancia en el conjunto del Bronx fue Alfonso Soriano. De 1999 a 2003 se desempeñó como jugador de cuadro y bateador designado, pero mayormente lo hizo en la Intermedia. El natural de San Pedro de Macorís mostró una combinación de poder y velocidad fenomenal.

En dos temporadas consecutivas con los Yankees Soriano registró 35+ vuelacercas y 35+ bases robadas. En sus cinco campañas con este club conectó 677 imparables, 147 dobles y 121 bambinazos. También impulsó 343 carreras, se estafó 130 bases y tuvo una línea ofensiva de .276/.315/.492/.807.

En 2001 Soriano fue tercero en la votación por el Novato del Año. Con los del Bronx participó en dos Juegos de Estrellas y ganó un Bate de Plata. En 2002 finalizó en el tercer puesto entre los candidatos al Premio MVP de la Liga Americana cuando lideró la liga en carreras anotadas (128), hits (209) y bases robadas (41).

Luego de Canó y Soriano se puede mencionar a otros nombres de peloteros dominicanos que han jugado con los Yankees y aunque no brillaron a la altura de ellos, también aportaron en su momento a la causa neoyorquina. Entre otros, aparecen el receptor Gary Sánchez (2015-2021, con 138 HR, 340 CI y ganador del Bate de Plata en 2017), el jardinero Melky Cabrera (2005-2009, con 518 hits, 228 CI y .269 AVG), Felipe Alou (1971-1973, con 133 CI y .271 AVG en 344 juegos) y Luis Polonia (1989-2000, con 271 hits, .296 AVG y .357 OBP).

La temporada de novato que tuvo Miguel Andújar en 2018 no se puede pasar por alto. Conectó 170 indiscutibles, 76 extrabases (47 2B, 2 3B y 27 HR), remolcó 92 carreras y sus promedios fueron .297/.328/.527/.855. Quedó en el segundo lugar en la disputa por el Premio Novato del Año de la Liga Americana, ganado finalmente por el fenómeno japonés de los Angels Shohei Ohtani.

Entre los lanzadores nacidos en República Dominicana que han trabajado para la franquicia de los Yankees también sobresalen algunos nombres entre los 39 que han visto acción con el uniforme rayado. Solamente cinco de ellos acumulan 20+ victorias y uno solo supera los 40 juegos salvados.

Severino ha sido dos veces All Star, terminando dos años consecutivos en el top 10 entre los candidatos a ganar el Premio Cy Young en la Liga Americana. En esas dos campañas ganó 35 encuentros. En los siete años que lleva con la franquicia de New York (AL) sus oponentes le batean para un anémico .222. Si la salud y la gerencia de los Yankees se lo permiten «Sevy» debe ir incrementando sus números con este club en los próximos años.

Otro diestro, Iván Nova, en su trayectoria con los Yankees no fue tan dominante como Severino, pero se las arregló para convertirse en el lanzador dominicano más ganador con el equipo neoyorquino. En el lapso de 2010-2016 registró marca de 53-39 con un promedio de carreras limpias de 4.41 y un WHIP de 1.388 en 131 juegos (118 aperturas).

Los hermanos Pascual (1990-1991) y Mélido Pérez (1992-1995) no pueden faltar entre los mencionados. Pascual (fallecido en 2012 por asesinato), fue el mayor de los dos y el primero en llevar el uniforme de los Yankees (3-6, 2.87 en 17 aperturas). Pero Mélido permaneció por más tiempo con los del Bronx (33-39, 4.06 en 93 juegos, 92 de ellos aperturas).

El cerrador Rafael Soriano lanzó para los Yankees de 2011 a 2012 y no lo hizo nada mal. Logró 44 rescates con una excelente efectividad de 2.94. Cecilio Guante (1987-1988) también trabajó como relevista con este club y salvó 12 juegos con un promedio de carreras limpias de 3.93 en 69 apariciones desde el montículo.

A los lanzadores activos Domingo Germán (abridor, 26-21, 4.37) y Wandy Peralta (relevista, 102 juegos, 2.82) aún les queda historia por hacer con los Yankees. Por ahora no lo han hecho mal, sobre todo el paño de lágrimas del mánager Aaron Boone en las dos últimas campañas, el zurdo Peralta.

Algunos conocidos como Bartolo Colón (2011, 8-10, 4.00), José Rijo (1984, 2-8, 4.76) y Michael Pineda (de 2014 a 2017, 31-31, 4.16), también dejaron sus huellas en esta franquicia. El el caso de Rijo, era muy joven aún, fue su primer año en Las Mayores. Sus mejores temporadas vinieron años después con los Reds.

Mencionar a todos los jugadores dominicanos que han jugado con los Yankees sería muy extenso, pero de alguna manera todos tuvieron el honor y el orgullo de representar a uno de los clubes deportivos más reconocidos del planeta. Sí, porque hay muchos países en los que el béisbol no es pasión, pero difícilmente en esos lugares no se conozca o se mencione en algún instante la palabra «Yankees».

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