Por Aliet Arzola Lima

El antillano vivió una experiencia novedosa como primer madero de la franquicia canadiense y no le fue mal, pues pegó par de imparables en cuatro turnos, se tomó un ponche y dejó su promedio en .312, octavo entre todos los bateadores de MLB que aspiran a la corona ofensiva.

Sin embargo, el menor de los hermanos Gurriel también se llevó a casa la reafirmación de un viejo adagio beisbolero: “no se puede correr más que la pelota”.

En el tercer episodio, con un out en la pizarra, Yunito pegó indiscutible al derecho con una línea muy ajustada a la raya de foul. La pelota superó al inicialista Ji-Man Choi y llegó hasta las praderas, donde el jardinero Luke Raley recogió y lanzó hasta segunda para congelar al cubano.

Lourdes Jr., en su intento por hacer doble la conexión, le puso piernas a la carrera, pero no pudo correr más que la pelota. Raley hizo un disparo corto y potente que sacó por la clásica milla al cubano, quien se marchó al banco sin chistar tras la decisión del umpire Brian Knight.

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