Por Yasel Porto

Hace casi un año dimos a conocer la situación sumamente delicada del estelar expelotero cubano Oscar Macías Hernández, quien había sido encarcelado nuevamente por temas de violencia. Su inestabilidad emocional lo había llevado a un estado de agresividad incontrolable en medio de su vida nómada por diversas zonas de Miami, sobre todo el South West.

Desde que fue a prisión en agosto de 2021 no se supo más nada del que se convirtió en uno de los mejores bateadores de Cuba en la década del noventa. Pero todo cambió cuando recibí la comunicación esta mañana del también exjugador Jesús «Chully» Atmeller.

El exintegrante de Industriales en Cuba y la organización de los Cardenales en Estados Unidos, compartió la experiencia vivida en el interior y las afueras de un «Home Depot» de Kendall, Miami, en la que Macías fue el triste protagonista.

«Me lo encontré en el parque del Home Depot y luego lo volví a ver en el baño de ese centro comercial donde se estaba aseando. No me reconoció nunca. Luego cuando ya me iba lo volví a ver en los alrededores del lugar. No se veía nada bien, ni física ni mentalmente. Una verdadera pena, y no quise decirle nada porque no sabía cómo iba a reaccionar, además de que aquello me conmocionó», me comentó Atmeller.

Según «Chully» el hombre estaba después junto a otros que habitualmente merodean los centros comerciales en busca de trabajos ocasionales. Personas que por lo general no tienen permiso de trabajo o que por otras razones no cuentan con un oficio estable.

Después de los antecedentes con Macías en los últimos años, conjuntamente con la imagen actual que describió Ametller, no cabe dudas que la principal necesidad en este caso es la asistencia médica más que la económica.

Algo que no deja de ser complejo, porque si bien puede aparece el dinero entre excompañeros, amigos y familiares, habrá que ver si él accede a recibir tratamiento y si el mismo consigue revertir la situación psicológica tan problemática que enfrenta el subcampeón olímpico de Sydney 2000 y titular mundial en 1998.

Macías a las afueras del centro comercial en Kendall

Una de los últimos que trató de ayudar a Macías fue su compañero de selección provincial Andy Morales, que lo llevó incluso para su casa cuando lo vio en la calle.

«Verlo casi como un homeless me dio mucha tristeza y lo puse a vivir en mi casa por varios meses. Pero él no estaba bien de la cabeza. Hizo cosas con mi hijo mayor y desgraciadamente tuve que decirle que se fuera. Lo vi a cada rato por casa de mi suegro cada vez peor y ya el vínculo no era el mismo de antes. Por desgracia estaba muy agresivo y eso lo llevó a fajarse en la gasolinera cerca de mi casa y lo volvieron a encarcelar”, señaló Morales en una entrevista que me dio a finales de 2021.

“Mucha gente lo ha querido ayudar, familiares y amigos, porque en definitiva uno es amigo de sus amigos, no de sus defectos, lo que pasa es que él no se ha dejado ayudar y ha pasado los últimos tiempos entre la prisión y la calle”, concluyó Andy sobre este particular.

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El recio toletero de los extintos Vaqueros de La Habana volvió a prisión el 22 de agosto del pasado año por tercera ocasión. En abril del propio 2021 había recibido la condicional después de un tiempo tras las rejas (dos años).

Según el Florida Department of Corrections, el 20 de noviembre del 2018 había sido apresado y sentenciado un año después en el caso 1823324. Asalto a mano armada y agresión fue la imputación que lo llevó a 18 meses de cárcel hasta que salió con libertad condicional y supervisada por la agente Jessica Ceide.

El más reciente suceso penal de Macías lo llevó al Turnet Guilford Knight Correctional Center por el delito a mano armada, enmascarado y agravado, según la web de la ciudad de Miami. Se le puso una fianza de 10.000 dólares y se le acusó de un delito grave en segundo grado, del que es evidente que consiguió nuevamente el cumplimiento de la medida fuera de un centro penitenciario.

Si bien está claro que resultará una tarea difícil en extremo el conseguir que Macías reciba tratamiento médico, sobre todo por su carácter tan inestable y hasta peligroso, en realidad es lo único que podrá evitar males mayores en el futuro tanto con él como con otras personas que puedan salir afectadas al tener contacto con él sin tomar las debidas precauciones.

Es una gran pena todo esto, pues nadie quisiera estar en esas condiciones de vida en las que prácticamente todas las luces del túnel y al final del mismo se apagaron. Quien no conoció de antes a este hombre no es capaz de imaginar lo que fue alguna vez como pelotero, con méritos suficientes para situarse entre los intermedistas más importantes que han pasado por Series Nacionales.

Pero más allá del deporte, una persona que hoy dista completamente a lo que fue la mayor parte de su existencia. Su realidad es más digna de compasión que de crítica a mi modo de ver, y no responde a ventajas y desventajas de sociedades, sino a los propios errores que cometemos los seres humanos. Errores que en ocasiones generan un daño contra el que hay que luchar muy duro para poder subsanar aunque sea un poco.

4 comentarios en “SALIÓ de prisión Oscar Macías y volvió a las calles de Miami. Lo encontró expelotero”

  1. Es una pena gran pelotero un grande qte coincidió en mi opinión con la mejor generación de segundas bases de Cuba: Antonio Pacheco, Alexander Ramos, Juan Padilla, Yobal Dueñas, Enrique Díaz, etc pero demostró ser un grande los que puedan ayudar se agradece. Solo una duda el jugo en Industriales o los desaparecidos Vaqueros de La Habana

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