HISTÓRICO: Pelotero de Las Tunas IGUALÓ HAZAÑA de hace 30 años

Aliet Arzola Lima

Cuando el gran Enrique Díaz estaba todavía activo, no se vislumbraba un claro heredero al trono de “Rey de los Ladrones” en las Series Nacionales. “La Bala de Centro Habana” se había ganado dicho título por méritos propios, con 11 lideratos en este departamento desde 1987 hasta el 2004, los años de su primera y su última corona como máximo estafador en los clásicos domésticos.

Después del 2004, ese escenario de dominio casi absoluto de un jugador cambió casi por completo, al punto que en los siguientes 18 años –hasta la Serie 60– un total de 14 peloteros diferentes han sido punteros en bases robadas.

En esa lista destacan los nombres de Carlos Tabares, Yohandri Urgellés, José Julio Ruiz, Rusney Castillo, Luis Yander La O, Yurisbel Gracial, Dairon Blanco, Víctor V. Mesa, Lázaro Rodríguez o Yuniesky Larduet, estos dos últimos los únicos que han podido quedarse con el liderato en más de una ocasión.

De todos ellos, el caso más llamativo es el de Larduet, el único que verdaderamente ha reclamado con suficiente constancia el título de mejor robador del clásico cubano de las bolas y los strikes, vacante desde el retiro de Enriquito hace ya una década.

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El tunero fue el mejor robador en las Series 57, 58 y 59, tres títulos seguidos que constituyen un récord de los clásicos beisboleros cubanos, pues solo otros dos jugadores en la historia consiguieron igualmente tres o más lideratos consecutivos en estafas: Antonio Jiménez (1971-1973) y Enrique Díaz (1993-1996).

En la edición 57 del clásico doméstico, el hombre proa de los Leñadores se robó 23 bases y lo capturaron en 12 ocasiones. En la contienda siguiente consiguió sus mejores números históricos con 33 estafas en 45 intentos, mientras en las Series 59 y 60 sumó 21 y 25 robos, respectivamente.

Larduet ha sido el más consistente de los peloteros cubanos en materia de robos durante los últimos cinco años –incluyendo play off y la actual 61 Serie–, período en el que acumula 113 estafas en 156 intentos, para un elevado 73.4 % de efectividad. Gracias a esos números, es el jugador activo con más bases robadas (174) y ocupa el puesto 19 de todos los tiempos, no muy lejos de incluirse en el selecto club de 15 hombres que han logrado más de 200 robos.

Pero el patrullero de los Leñadores no se conforma. Este domingo, frente a los Cocodrilos de Matanzas, Larduet activó las turbinas y literalmente destruyó al joven receptor Andrys Pérez y al lanzador zurdo Yoanni Yera, quienes no encontraron fórmulas para ponerle out en ninguno de las seis oportunidades que intentó el robo.

Antes del duelo dominical contra los Leñadores, Andrys Pérez había capturado al 37.5 % (seis de 16) de los hombres que habían intentado robarle, por debajo del promedio del campeonato, que ronda el 42 %. Ahora, tras la masacre de Larduet, su promedio ha caído hasta el 27.2 %.

La fiesta comenzó en el mismo capítulo de apertura, cuando el tunero pegó sencillo al derecho y ancló en la inicial. Con Andrés Quiala en el cajón de bateo, el reconocido 56 tunero se robó segunda y después repitió la operación rumbo a tercera con Yordanis Alarcón en el rectángulo ofensivo, para anotar luego por doble de dos carreras de Yosvani Alarcón.

El guion fue casi idéntico en el tercer episodio: imparable de Larduet al medio y robo de segunda y tercera con Quiala en el plato, para anotar después por sencillo remolcador de Yordanis Alarcón.

En su siguiente turno, el patrullero de los Leñadores falló en fly al izquierdo, pero en el séptimo inning volvió a entrar en circulación por boleto y volvió a robarse segunda y tercera, aunque en esta oportunidad no pudo pasar por la registradora porque, con dos outs, Quiala fue retirado con un elevado.

Larduet estuvo en bases en otras dos ocasiones, pero en ambas tuvo un corredor por delante y no pudo intentar el robo. De cualquier manera, las dos carreras que anotó fueron importantes para los Leñadores en su duelo con Matanzas, pues ganaron por margen mínimo (4×3) en extrainnings.

Al margen de eso, no podemos pasar por alto que Larduet se quedó a las puertas de conseguir un récord histórico, porque nadie en más de 60 años de Series Nacionales ha conseguido siete estafas en un mismo partido. Es más, la última vez que alguien logró semejante desempeño fue hace casi 30 años.

Como lo leen, Larduet ha igualado el récord de seis robos en un mismo partido, en poder de José Antonio Estrada, Ermidelio Urrutia y Víctor Mesa, quienes lo lograron entre finales de los años 80 e inicios de los 90. El matancero, en representación de Henequeneros, fue el primero en conseguirlo el 5 de noviembre de 1989, cuando le robó seis bases a los receptores de Citricultores durante un choque de la 29 Serie Nacional.

Estrada rompió ese día la marca de cinco estafas en un juego que poseían desde finales de los años 60 los yumurinos Reinaldo Isasi y Félix Isasi, y el capitalino Antonio Jiménez. Después del matancero, Ermidelio y Víctor también se robaron seis bases en un mismo encuentro, pero en Series Selectivas. El tunero lo hizo con la camiseta de Mineros el 26 de marzo de 1991, cuando se midieron a Agropecuarios, mientras “La Explosión Naranja” lo logró el 15 de abril de 1992 en un pleito entre Las Villas y Camagüeyanos.

Larduet ha igualado entonces una marca con más de 30 años de vigencia, lo cual debemos resaltar en todos los titulares. Además, alcanzó al santiaguero Francisco Martínez y al pinero Eliseo Rojas como los máximos robadores de la 61 Serie Nacional, todos con 11 estafas.

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