“Big leaguers” cubanos SI pueden jugar con su país, CONFIRMÓ Comisionado de MLB Rob Manfred

Por Yasel Porto

Mucha controversia ha habido en la última semana desde la creación de la Asociación Cubana de Peloteros Profesionales, especialmente por su interés en desarrollar un equipo independiente a la Federación Cubana de Beisbol con vistas al venidero Clásico Mundial.

Ahora mismo existe una división de criterios alrededor de las tres variantes en teoría, con respecto a la nómina de Cuba de cara al WBC que ya fue oficializado para marzo de 2023. Están los que abrazan la nueva idea de la Asociación (solo los que residan fuera de Cuba) y los que defienden la filosofía tradicional de la FCB (sin peloteros emigrados repatriados y mucho menos los que abandonaron delegación).

Pero también existe el grupo que considera que debe haber una fusión entre los peloteros de adentro y de afuera, aún cuando los segundos tendrían la mayoría de cupos por la cuestión cualitativa (opinión de la mayoría de los que concuerdan con esta tesis).

Quienes todavía señalan en los espacios públicos que la culpa de que los “big leaguers” cubanos no pueden representar a Cuba NO es por responsabilidad de la FCB y quienes la mandan dentro de la Isla, las palabras del Comisionado Rod Manfred dejaron claro que esta entidad aprueba que jugadores como Aroldis Chapman, “Pito” Abreu, Yuli Gurriel o Jorge Soler y el resto de la armada presente en los circuitos vinculados a MLB, puedan vestir el uniforme de su país en el Clásico Mundial de 2023.

Lo dicho por el funcionario hace un tiempo todavía se mantiene vigente, pues no ha habido una contraorden posterior a estas palabras emitidas en una conferencia de prensa durante el último Clásico en 2017. Incluso el órgano periodístico estatal “Prensa Latina” se hizo eco en ese momento de lo expresado por Manfred y que enseguida fue replicado por diversos medios internacionales.

En ese mismo espacio Manfred habló del tema de la libre circulación de cubanos desde la Isla hacia Estados Unidos y su regreso al término de la temporada sin que tengan que renunciar a su residencia cubana, aunque en estos últimos aspectos habló que, si bien había avances, todavía no era algo definitivo.

Esto último sería oficializado en el famoso Acuerdo MLB-FCB firmado a finales de 2018 y que solo duró unos tres meses tras la cancelación por parte de la administración de Donald Trump. Convenio que parece poco probable que se vaya a retomar en un buen tiempo por el distanciamiento político entre Cuba y Estados Unidos.

No obstante, el tema relacionado con los peloteros activos en Grandes Ligas y su integración a la selección cubana dirigida por la FCB sería una decisión de ésta última, junto con los atletas emigrados que tengan el interés de jugar el Clásico bajo esta institución. Nada tiene que ver con el desintegrado Acuerdo.

Pero eso parece también bien difícil que se materialice, pues si bien todos están claros que sin refuerzos de afuera las posibilidades del equipo de la FCB son bien remotas, se mantiene la reticencia de convocar figuras de las Grandes Ligas. El pasado año dijeron que estaría abierta la posibilidad sin tener que repatriarse, pero lo que sucedió en el preolímpico con Henry Urrutia y Félix Pérez fue una muestra real de que la realidad todavía está lejos de la teoría.

Incluso en esa misma teoría no cabrían peloteros como los hermanos Gurriel, Vladimir Gutiérrez, Chapman o Aledmys Díaz por haber abandonado el equipo nacional en distintos eventos, y esa forma de emigración es la única que no admite hasta hoy Cuba. Ni siquiera para jugadores que intentan pasar el criticado proceso de repatriación para volver a jugar en la Isla y el torpedero Dainer Moreira es la mejor prueba de ello.

Lo bueno de lo expresado por Manfred es que al menos de la parte norteamericana no existe limitación para que nuestros “big leaguers” puedan integrarse bajo las leyes de su actual liga y país de residencia, dentro del mecanismo con el que Cuba ha asisitido al principal evento beisbolero internacional desde el año 2006.

Claro, habría que ver después cuál es la posición de los jugadores después y cuántos emigrados estarían dispuestos todavía a ser representados por la FCB, aunque sea solo para el Clásico. Eso es algo que no puede dejarse a un lado, pues varios que antes habían dicho que estaban dispuestos ya hoy no tienen el mismo criterio.

Lo otro a tener en cuenta quizá con más énfasis todavía es la postura de la FCB y quienes la dirigen más arriba, en la cual todavía no se ve el cambio que muchos piden en tal sentido. Y tal vez un año después estemos en el mismo punto.

Con respecto a los que defienden la idea del Cuba Independiente que propone la Asociación de Peloteros que se creó en Miami, más allá de cualquier cosa está un hecho tan legal como objetivo sobre los eventos deportivos en los que intervienen las Federaciones Internacionales (la Confederación Mundial funciona como tal) que no son por invitación.

Por los estatutos del Comité Olímpico Internacional solo se reconocen los equipos o deportistas que participan bajo la égida de su Federación Nacional, y las excepciones de la regla han tenido que asistir bajo la bandera del COI, especialmente en los Juegos Olímpicos.

Cuba ha estado presente en los Clásicos Mundiales que organiza la MLB, MLBPA y la WBSC con la FCB como representante legal en función de lo expresado anteriormente. O sea, que estas instituciones han reconocido a la misma independientemente de su labor bien cuestionable y hasta discriminatoria en muchos aspectos, y hasta el hecho inaudito de estar año sin una cabeza oficial.

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Los derechos de esta FCB no parece vaya cambiar de cara al WBC 2023, ni más allá del mismo, y es algo que defenderán todo el tiempo. De hecho, ya comenzaron a hacerlo, en función repito, de lo que establece el COI por ley.

Eso sin contar las buenas relaciones de Cuba con la Confederación Mundial. Y también a que MLB y el Sindicato ahora mismo tienen otras prioridades por toda la situación generada por el paro patronal, y el enfoque real en los puntos que hay que garantizar para que la máxima prioridad, que es la temporada de Grandes Ligas, tenga el mejor desarrollo posible.

Lo que han sugerido muchos es que MLB y la MLBPA puedan convencer a las autoridades de Cuba para que los jugadores de nacionalidad cubana que están en Grandes Ligas, al menos los que quieran, tengan el derecho de estar con su país, y no sea su posición política o migratoria la que defina su presencia en esta competición.

Pero hasta ahora la frontalidad extrema hace pensar a muchos que el panorama para el próximo Clásico no debe ser diferente a lo vivido hasta ahora, incluso peor, si tenemos en cuenta que la selección que conforme Cuba tendría menos nivel que la que en 2017 se clasificó a duras penas para la segunda fase del torneo.

De ese momento a la actualidad se han perdido muchos más talentos, los contratados por la FCB en ligas extranjeras tienen menos nivel que antes (salvo excepciones contadas) y ahí están los resultados en eventos como Panamericanos, Preolímpico y hasta una Copa Caribe en Curazao, los cuales vislumbran un panorama bien oscuro de cara a marzo de 2023.

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Las palabras del Comisionado de la MLB Rod Manfred, si bien tienen la importancia de dejar claro el derecho legal de los peloteros cubanos de cara al WBC 2023, y así despejar una parte del camino, las mismas están lejos de ser la solución de un problema sumamente complejo y casi imposible de resolver para aspirar a un equipo que nos devuelva a los planos estelares que por talento individual podemos aspirar.

Considero que por causas totalmente distintas pero reales y poderosas en extremo, será poco probable ver a nuestras estrellas de Grandes Ligas vistiendo el uniforme de nuestro país, que por nacionalidad sigue siendo el de ellos, ya sea con el Cuba de la Asociación o con el Cuba de la Federación.

Solo un milagro nos salvará de un nuevo sufrimiento que a lo único que contribuirá es a herir nuevamente a un béisbol que merece un trato mejor, y necesita que los caprichos y prejuicios alrededor de la selección cubana dejen de ser titulares en este juego político, aunque sea por una vez.

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