Por Robiel Vega

Tras caer ante los pentacampeones del orbe, los cubanos quedaron con balance de 2-4 y ahora están obligados a derrotar a los locales, quienes ya saben lo que es ganar un título mundial, si quieren aspirar a una de las tres plazas para la super ronda del evento.

Los norteamericanos venían con sed de venganza, luego de caer ante los antillanos en el pasado Panamericano disputado este propio año en Paraná, durante la disputa del bronce.

Estados Unidos marcó par de carreras en la misma primera entrada ante el abridor cubano Alain Román, el mejor lanzador del equipo. Dos bases, un hit de Erick Ochoa, y par de balks, se mezclaron para romper el cero en la pizarra.

Dos entradas más tarde, Luis Domínguez disparó cañonazo al right, Yesander Rodríguez lo remolcó con doblete a lo profundo del jardín central para hacer explotar al abridor Jon Michael Gwizdala. Finalmente Miguel Savigne empujó la segunda con imparable ante un envío del relevista Javier Caballero, lanzador santiaguero nacionalizado estadounidense, el que a la postre se adjudicó la victoria.

Dos errores, tres boletos, y dos indiscutibles, entre ellos uno de Zachary Shaw que trajo dos, completaron un racimo de cuatro que sepultó las esperanzas de los criollos en la baja de ese propio tercer episodio.

El puntillazo llegó un inning después, cuando Jonathan Lynch desapareció la pelota por encima de los colchones con un compañero a bordo, batazo que hizo explotar al lanzador Román.

Por el equipo cubano los mejores al bate fueron Yesander Rodríguez, que se fue de 4-4 para elevar su promedio ofensivo a .615. También Savigne conectó de 4-2 con dos remolques, y Osvaldo Pérez despachó un cuadrangular solitario en cuatro turnos, cuando ya no había nada que hacer.

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