Cuando en la alta de la sexta entrada del partido que enfrentó a los Royals y a los Dbacks, Dairon conectó cohete al central con hombres en segunda y tercera; no solamente le dio a su equipo una cómoda ventaja en el marcador de 6×3, sino que se convirtió en el cubano número 300 en las Grandes Ligas que empuja al menos una carrera.

Con la inclusión de las Ligas Negras como Grandes Ligas, el listado de cubanos se amplió de 225 a 378 y el nacido en el municipio agramontino de Florida, con un sólo swing, se colocó en el lugar 251 en cuanto a remolques se refiere entre los cubanos en las Mayores.

Dairon machucó bien la pelota por el centro del terreno, resultando imposible de fildear por el torpedero. La conexión llegó en conteo de un strike sin bolas y ante un cambio de 82 millas por hora. Fue éste su segundo imparable en seis turnos en la temporada, promediando para 333.

Su paso por AAA fue excelente; en 31 partidos dejó línea ofensiva de .263/.381/.442/.823 (AVE/OBP/SLG/OPS), con 17 boletos, dos dobles, cinco jonrones, 15 empujadas y 19 anotadas; además, en el momento de su llamado a la MLB, se ubicaba segundo en bases robadas en la Internacional League.

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