Por Jesús Alaín Fernández/@JesusLCA2017

El cierre del 2021 no fue el esperado por los parciales de los Dodgers de los Ángeles en las Grandes Ligas de Béisbol. La eliminación del equipo a cuenta del que a la postre se coronó ganador de la Serie Mundial no fue el final al que la novena de los Esquivadores apostaron durante las inversiones del invierno 20/21 y del cierre de mercado de verano.

Los Dodgers entraron al 2021 con una nómina superior a la tasa de lujo establecida para la temporada 2021 por el aún vigente CBA. Los 258.38 millones dejaron a la franquicia de Chávez Ravine pagando 20.68 millones de dólares de impuesto por el sobregiro, pero lo peor es la cantidad de dinero comprometido en contratos multianuales que ahora limitan la capacidad de negociación y maniobrabilidad.

Para La temporada 2022 los Dodgers ya tienen comprometido 219.1 millones de USD excediendo nuevamente la nómina establecida como umbral para la tasa de lujo en más de nueve millones. No hay espacio para nuevas incorporaciones sin sobregirarse en demasía y aún faltan piezas claves por incorporar y arbitrajes salariales (Urías, Turner, Bellinger y Caleb Ferguson) antes del playball del 2022.

De los agentes libres importantes que terminaron jugando en el 2021 con los Dodgers (Scherzer, Seager, Jansen, Kershaw, Kelly, Taylor y Knebel) ya se escaparon dos fichas que a mi juicio eran el eje de las renovaciones. Clayton me despierta, sin dejar de respetar su historia de Salón de la Fama, más dudas que certezas a partir de sus lesiones repetidas durante el 2021.

Max firmó con los Mets por 130 millones y tres temporadas (43.33 de aporte a la nómina para el cálculo del salario de impuesto) y Corey se fue a los Rangers por 325 y 10 temporadas (32.5). Estos valores contractuales pondrían a los Dodgers en 294.9 millones (84.9 por encima del umbral).

Ahora mismo la jugada de euforia del febrero/21 que aterrizó a Trevor Bauer en California y la que trajo a Mookie en el 2020 (con el bonus de David Price y sus 16 millones) lastran las oportunidades. Hay allí 41 millones hipotecados que aunque no lo resolverían todo cambiarían la dinámica.

Los Dodgers necesitan urgente tres lanzadores abridores que acompañen a Walker y Urías (Tony Gonsolin tiene un “yo no sé qué” que impide que cuaje buenas actuaciones sistemáticamente y le queda poco tiempo para pasar a descarte), un par de brazos en el bullpen para sustituir a Joe Kelly y Kenley Jansen, de menor costo e igual efectividad, un jardinero que pueda hacer de cuarto hombre para las rotaciones de Roberts, así como un infielder que vaya detrás  de Gavin Lux, en caso de que este regrese a la intermedia.

Las adiciones de Andrew Heany y Daniel Hudson son económicamente factibles (hay ganancia entre su precio y el que sustituyen directamente) pero está por ver el aporte deportivo, y sin ese nada sirve. A favor de Andrew Friedman, los Dodgers y Mark Prior han sido capaces de reciclar unos cuantos brazos y ponerlos a producir cuando todo parecía perdido. Igual Price, Hamels y Duffy están allí para recordar lo contrario. Caleb Ferguson y Tommy Kahnle podrían marcar los regresos de la temporada 2022 y seria bien recibidos.

Chris Taylor es una pieza para no despreciar. Su versatilidad le permite ir por al menos seis de las posiciones defensivas y su producción ofensiva, sobre todo en momentos claves, fue vital en todo el 2021. Su valor se estima en los 11 millones y debería haber sido un objetivo temprano para la franquicia.

Desde la granja podrían llegar paliativos, pero no soluciones definitivas. Zack Mckinstry, Mat Beaty, Edwin Ríos (de regresar de su lesión), Mitch White, Andre Jackson pueden hacer parte del trabajo pero no son jugadores de todos los días en los Dodgers de los Ángeles. Otras aspirinas que podrían llegar son Ryan Pepiot y Bobby Miller para el box y Michael Bush o Jacob Amaya (incluido en el roster de 40 para protegerlo en el draft del a regla 5) para el infield, pero les tomará tiempo tomar el pulso a las Grandes Ligas, aunque las sorpresas existen. De no ser así no existiera el Premio al Novato del Año.

Dustin May, a quien hemos visto ya haciendo actividades físicas fuertes, podría llegar para el cierre de la temporada por lo que no será un activo durante quizás el 80% del curso 2022.

En fin, Andrew tendrá que hacer su magia prácticamente sin sombrero ni sobretodo. Contará con poco espacio para mover fichas y necesita sumar pesos pesados que den credibilidad al proyecto de cara a un año en el que los Dodgers tendrán que ir por la reconquista del terreno perdido.

1 comentario en “Se fueron Seager y Scherzer, ¿Qué viene para LA Dodgers en 2022?”

  1. Bueno, llegó la hora de que los que quedan demuestren su potencial. Hay que darle más tiempo de juego a Lux, conseguir un tercera base, un cuarto jardinero para que Bellinger cubra la primera mientras se recupera Muncy, dos pitchers abridores con algo de experiencia y mucho corazón en el campo. Lo demás es sobre la marcha. Así nos tocó jugar, no siempre hay súper estrellas.

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