ANÁLISIS: Yuli Gurriel en MLB 2022 ¿Para preocuparse?

Por Jesús Pérez Vichot (Chuchi)

El líder de los bateadores de la Liga Americana en la pasada temporada, el cubano Yuli Gurriel, no ha comenzado esta campaña como se esperaba. El inicialista de los Houston Astros está promediando .222, producto de 35 indiscutibles en 158 turnos oficiales al bate. Anda bien distante de los .319 que le dieron el título de bateo en 2021.

Aunque la contienda 2022 apenas llegó a su primer cuarto de competición, no es habitual en Yulieski un promedio tan bajo como el que muestra hasta este momento (domingo 29 de mayo). En 2020, el espirituano tuvo su peor producción con el madero en lo que lleva de carrera en Las Mayores, promedió .232 en 57 encuentros y 230 comparecencias al bate. Fue una contienda atípica debido a la pandemia, pero realmente no le fue bien.

Yuli en 2022 ha visto acción en 42 juegos, siempre como primera base, se ha parado en el Home Plate en 167 oportunidades y solamente acumula 3 cuadrangulares y 13 carreras remolcadas, cifras muy discretas para un defensor de cualquier esquina. Sí, sus 14 dobles conectados no están nada mal, pero no es lo que se le exige a un inicialista. De ahí que el cubano no aparezca en las posiciones cimeras en cada uno de los rankings que se confeccionan eligiendo a los mejores en su posición.

Su línea ofensiva tampoco impresiona. Presenta un anémico porcentaje de embase (.257), slugging (.367) y OPS (.625). Números muy por debajo del resto de los inicialistas de ambas ligas (Americana y Nacional). No es de extrañar por qué al último líder de bateo de la Liga Americana aún no le han dado base por bolas intencional. Si algo ha mantenido Yuli es su extraordinario swing de contacto. En este aspecto se ubica entre los mejores de la liga, pero tampoco es suficiente para un jugador que se desempeñe en la posición número 3.

Como mejor le ha ido al de Houston esta temporada es bateando sin hombres en circulación. De esta manera promedia .267 (86-23), con 10 dobles, un jonrón y una carrera impulsada. Con corredores en bases batea .167 (72-12), con 4 dobles, 2 jonrones y 12 remolcadas. Peor lo hace con sus aliados en posición anotadora, solo .154 de averaje (39-6), 4 dobles y solo a 8 de ellos los trajo hacia el plato. Con las bases llenas ha ido 5 veces al bate, conectando un indiscutible y remolcando 3 carreras. Además, con hombres en las almohadillas y dos outs en la pizarra promedia .139 (36-5) y con un corredor en tercera y dos outs también su producción es baja, .125 (8-1).

Si revisamos otras situaciones del juego, Yuli en sentido general está teniendo una temporada para el olvido. Pero ojo, tampoco podemos descartar que tenga un levantón en su rendimiento y sus números vuelvan a estar en planos estelares. Ahora mejor seguimos analizando su desempeño con el madero en lo que va de esta campaña. Como mejor lo está haciendo es atacando al primer envío y en cuenta pareja de 2-2. En conteo de 0-0 promedia .350 (20-7), con 2 dobles, un cuadrangular y 5 traídas al plato. Mientras que en cuenta de 2-2 lo hace para .438 (16-7), con 2 dobles, un jonrón y 3 remolcadas. Yuli no es «comprador», para nada, solamente ha recibido dos boletos en conteo de 3-0, sin hacerle swing a la pelota (independientemente de que sean envíos fuera de zona), no es su estilo. Aunque no le ha ido bien en 2-0, solo .143 (7-1), un doble.

En este 2022 a pesar de no lucir bien ofensivamente, se las ha arreglado para conectarle a lanzadores de calidad cuando los ha enfrentado. Por ejemplo, ante el zurdo de los Nationals, Patrick Corbin, se fue de 3-3 (HR y CI) y versus otro pitcher de la mano equivocada, el nipón Yusei Kikuchi, de los Blue Jays, se fue de 4-2, con 2 dobles y una carrera remolcada. Yuli generalmente luce más cómodo en el Home Plate enfrentando a los pitchers zurdos, pero este año lo está haciendo con más paridad, siempre mejor ante los izquierdos. Contra los derechos promedia .220 (de 109-24, 7 2B, 2 HR y 8 CI) y ante los zurdos .224 (de 49-11, 7 2B, HR y 5 CI).

Si detallamos estos números, este no parece ser un buen año para Yuli. Tampoco descarto la posibilidad de un renacer ofensivo, como mencioné anteriormente. Comparto con muchos la idea de que sus números no son los más idóneos para un inicialista. No ser un bateador de poder le ha costado en su carrera ligamayorista, al punto de no haber sido seleccionado a un Juego de Estrellas, ni ganar un premio Bate de Plata. A pesar de lograr un título de bateo y el premio Guante de Oro, está demostrado que los hombres que custodian «las esquinas» deben dar jonrones. Ahí está el caso de Mark Grace, el que fuera 3 veces All Star y ganador de 4 Guantes de Oro con los Cubs en los 90’s. El mismo logró recolectar 2445 hits, promediar .303 de bateo en 16 temporadas y no le es suficiente para llegar al Salón de la Fama (en 2009, su primer año, recibió solo el 4.1% de los votos).

Desde mi punto de vista, Yuli como intermedista pudo lograr más e incluso ser más valorado. Pero está claro que se debe a su equipo, y José Altuve es el titular de esta posición. Hay que reconocer que sin ser un slugger o bateador de largometraje (en 2019 disparó 31 HR y no ha tenido otra temporada de 20+HR), Yuli es un buen pelotero, de esos que cualquier director quisiera tener bajo su mando. Esperemos salga de esta mala racha y sus estadísticas ofensivas estén a la altura de su calidad y talento.

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