Por Reynaldo Cruz

Durante mucho tiempo, Diego Seguí fue el pitcher cubano con más partidos lanzados. Pero este holguinero, que lanzó entre 1962 y 1977, con un liderato en efectividad en 1970 (2.56) y que intervino en la mayor parte de sus encuentros en calidad de relevista, acaba de ser eclipsado en esta marca por otro lanzador de su tierra: Aroldis Chapman.

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En lo que parecía una salida de rutina en la que volvió a permitir carreras por cuarta ocasión consecutiva (tres hits, una limpia y un ponche), aunque sí logró adjudicarse su noveno rescate de la presente campaña, el espigado zurdo de Cayo Mambí participó en el desafío número 640 de su carrera en las mayores, dejando atrás los 639 de Seguí.

Seguí, cuyo hijo David Seguí jugó como inicialista y jardinero con números bastante decentes en el Show, debutó con los Kansas City Athletics realizando doble función. Con los verde-amarillos estaría hasta 1965, llevándose en 1964 el desafortunado mérito de encabezar el circuito en reveses. En 1966 pasaría a la segunda versión de los Washington Senators (hoy Texas Rangers) y volvería a los Athletics al año siguiente, permaneciendo con ellos hasta la mitad de la contienda 1972, incluyendo la migración del club hacia Oakland y la única temporada de los Seattle Pilots en 1969.

El diestro logró 10 o más victorias en tres contiendas seguidas, incluyendo la del ’70, cuando terminó con 10-10 y fue líder en promedio de limpias con 2.56. A mediados de 1972 pasó a la Liga Nacional con los St. Louis Cardinals, y luego de esa media campaña y otra completa con los Pájaros Rojos, se fue a los Boston Red Sox por dos años más. En 1977 jugó su última justa con los Seattle Mariners.

En total, Seguí amasaría 92 triunfos con 111 derrotas, efectividad de 3.81 y 71 salvamentos con 1298 ponches y 786 boletos.

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Aroldis, por su parte, debutó con los Cincinnati Reds en 2010, y todavía no ha iniciado un partido en las mayores. Desde su inicio, se destacó por su velocidad, convirtiéndose en el lanzador a quien más rápido le han medido un lanzamiento, y su capacidad ponchadora, a razón de 14.8 ponches por cada nueve entradas.

Luego de irse a los Yankees en 2016, pasó a los Chicago Cubs a mediados de campaña, y con ellos ganó el séptimo juego de la Serie Mundial—aunque realmente su objetivo ese día era salvar, pero el sobreuso que le dio Joe Maddon le pasó factura—para luego regresar con los Mulos. Luego de una temporada discreta en 2020, motivada en parte por la pandemia, regresó con 30 rescates y nominación al Juego de las Estrellas en 2021, aunque se mostró bien intermitente en la segunda mitad de la campaña.

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Este año, pese a cierta inestabilidad en sus últimas salidas, se presentó en muy buena forma, y ahora acaba de sumar otro récord, añadió al hecho de ser el cubano con más salvamentos en la MLB con 315 el de convertirse en el cubano con más juegos lanzados en el Big Show. Por el momento, los 700 juegos lanzados están a la vista, y no parecen para nada inalcanzables, pues con el ritmo del pasado año podría lograrlo en esta contienda o la próxima.

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